Una multitud participó en Plaza de Mayo del acto de cierre por el tercer aniversario de la Tragedia de Once, que dejó 52 muertos y unos 800 heridos, en el que criticaron duramente el proceso judicial en curso y la no imputación de algunos funcionarios, y remarcaron que "este grupo no negocia, no lucra ni claudica".
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En el acto, que cerró la jornada conmemorativa que comenzó este domingo en los andenes donde el 22 de febrero de 2012 el tren chapa 16 chocó contra los paragolpes de contención, y continuó al mediodía con una misa en la Catedral Metropolitana, estuvieron el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel; la titular de la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (Apemia), Laura Ginsberg, y el dirigente Gustavo Vera, de la organización La Alameda.
"Esto no pasó únicamente en Once a un grupo de familiares, sino que nos pasó a todos como nos pasan día a día las tragedias que golpean la vida del pueblo argentino", dijo Pérez Esquivel tras el tradicional toque de sirena y la lectura de los nombres de cada uno de los fallecidos.
El premio Nobel de la Paz remarcó que "reclamar verdad, justicia y reparación es fundamental".
"Esta era una tragedia anunciada por falta de políticas públicas, pero los que hoy no están continúan presentes en la mesa, en la mente y en los corazones de nuestro pueblo, que continuará la lucha hasta conseguir sus objetivos", apuntó.
Ginsberg dijo que "no se puede obtener justicia si los responsables políticos no están sentados en el banquillo de los acusados" y "si todos los archivos secretos están cerrados".
"En este año de la sentencia para los responsables testaferros de la tragedia es difícil pensar que va a haber justicia sin los responsables políticos acusados. Los juicios por la masacre de Once tienen que ser un episodio de una larga lucha que vamos a seguir sosteniendo, porque justicia es un valor y no un sinónimo de este sistema judicial corrupto que vamos a perseguir todo lo que sea necesario", afirmó.
Luego habló Vera. "Ya tenemos memoria, pero nos falta verdad y justicia", manifestó y describió a sobrevivientes y familiares de víctimas como "gente sencilla y trabajadora" que con su lucha marcó "un camino práctico en la búsqueda de esa verdad y justicia, como lo hicieron los familiares de Comañón, Paulina Lemos o Mariano Ferreyra, que han conmovido a millones de argentinos".
El acto, conducido por los periodistas Mónica Gutiérrez y Mario Massaccesi, culminó con la lectura de un documento de 20 páginas por parte de Paolo Menghini y María Luján Rey, padres de Lucas, fallecido esa trágica mañana pero hallado dos días después en un compartimento del tren no habilitado para pasajeros.
"Hace tres años el país se sacudía y nuestras vidas cambiaban para siempre. Esa mañana de febrero la cara más visible de la corrupción, la muerte, nos arrancaba a 52 personas de bien", leyó Rey emocionada.
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