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Las alertas resaltan las muertes registradas en Río Negro por el uso de una ampolla de Yectafer, recetado para pacientes carentes de hierro en el organismo y por el decomiso que hizo la Gendarmería en Misiones de 60.000 dosis de novalgina falsificadas que habían ingresado de contrabando desde el Paraguay. Para estas organizaciones existe en el país un crecimiento de la producción de medicamentos ilegítimoso con menos proporciónde drogas por parte de laboratorios no autorizados. Muchos médicos alertan a sus pacientes de seguir atentamente las contraindicaciones de determinados medicamentos cuando en la farmacia no se consigue el indicado, aunque contenga la droga específica. Desde el Ministerio de Salud -fue el actual titular Ginés González García quien popularizó a los genéricos-se respondió ante una consulta de este diario que «éste es un mercado nuevo y por lo tanto responde a las necesidades de los enfermos que no pueden abonar los altos costos de un remedio con patentes nacionales».
Desde esta óptica se argumenta que más de 3 millones de personas, generalmente de bajos recursos, pueden tener acceso a un medicamento. En la Argentina, 57 por ciento de las recetas es para genéricos contra no más de 10% en Estados Unidos y Europa, donde los controles de la Salud Pública son muy estrictos. Si bien es alentador poner al alcance de toda la población el acceso a los fármacos, no es menos importante que esa accesibilidad esté acompañada del grado de seguridad médica que exige la vida de cualquier persona.
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