Los encierros en los geriátricos contra la voluntad de los ancianos, en ocasiones decidido por familiares que pretenden apropiarse de sus bienes, son situaciones que se producen a menudo. Esta revelación la produjo ayer Daniel Maglioco, director general de Tercera Edad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, los especialistas coinciden en que no recuerden antecedentes de un caso de encierro que haya terminado en un juicio oral y público, como sucede en el pleito abierto en Mar del Plata, donde la víctima estaba lúcida y pudo escapar del geriátrico para abrir la demanda. Maglioco remarcó que «hay que crear conciencia no sólo en la sociedad, sino en aquellos que son propietarios de geriátricos para que se garanticen los derechos del anciano». Además explicó que «hay que tener en claro que el adulto mayor no es un incapaz hasta que la Justicia lo declare en ese estado».
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