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6 de junio 2026 - 00:00

Antonio Marín, de UCEMA: "Las empresas buscan rápida adaptación a los cambios, capacidad analítica y aprendizaje continuo"

El director de la Escuela de Negocios de UCEMA habló sobre el impacto de la tecnología, el futuro del trabajo y los desafíos de preparar líderes para una economía en transformación.

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Antonio Marín, vicerrector y director de la Escuela de Negocios de UCEMA, analizó cómo la IA está transformando la educación, el mercado laboral y el liderazgo, y explica cuáles son las habilidades que demandan hoy las empresas.

Mariano Fuchila

En un contexto de cambios acelerados, la educación en negocios se volvió una herramienta clave para formar profesionales capaces de interpretar escenarios complejos, liderar equipos y adaptarse a las transformaciones tecnológicas y económicas que redefinen el mundo del trabajo. Antonio Marín, director de la Escuela de Negocios de UCEMA, conoce de cerca ese desafío desde una doble perspectiva: la académica y la empresarial.

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Con una extensa trayectoria en el ámbito corporativo y más de tres décadas como docente, Marín analiza cómo evolucionaron los perfiles que buscan las empresas, el impacto de la inteligencia artificial en la educación y los negocios, y las competencias que hoy distinguen a los líderes. Además, explicó por qué los profesionales argentinos continúan siendo valorados en los mercados internacionales.

Periodista: ¿Quiénes eligen hoy estudiar en la Escuela de Negocios de UCEMA y cuál es el perfil del graduado?

Antonio Marín: La Maestría en Finanzas suele atraer a jóvenes recién graduados que buscan profundizar una formación técnica, mientras que el MBA convoca a profesionales con experiencia laboral previa, incluso a personas que retoman estudios como una meta pendiente. Tras la pandemia, creció además la demanda de modalidades flexibles, con alumnos del interior y de otros países que combinan clases presenciales y virtuales.

Nuestro perfil de graduado se adapta constantemente a lo que demanda el mercado laboral. Buscamos formar profesionales capaces de enfrentar problemas complejos, tomar decisiones, adaptarse rápidamente a los cambios, liderar equipos y desarrollar pensamiento crítico y capacidad de análisis.

La formación académica sigue siendo fundamental, pero se complementa con experiencias prácticas. Un ejemplo es el viaje a China que hicimos hace poco. Más allá del aspecto académico, permite comprender cómo se hacen negocios en una de las economías más influyentes del mundo. Hoy gran parte de las conversaciones sobre economía, tecnología e innovación tienen a China como referencia. Por eso resulta tan importante comprender su dinámica.

P.: ¿Qué valor diferencial ofrece el MBA de UCEMA para quienes buscan potenciar su carrera profesional?

A.M.: En el MBA tenemos una estructura interesante. Una parte está compuesta por materias tradicionales —finanzas, marketing, contabilidad, producción y recursos humanos— y la otra mitad consiste en materias optativas que cada estudiante elige según sus intereses.

Hay opciones muy diversas: neurociencia, inteligencia artificial, negocios y muchas más. Contamos con alrededor de 30 materias optativas. Esto permite desarrollar pensamiento crítico, capacidad de adaptación y nuevas habilidades, competencias altamente valoradas en el mercado actual. El mundo laboral posterior a la pandemia es muy distinto al que conocíamos antes.

Antonio Marino UCEMA

El director de la Escuela de Negocios de UCEMA explica cómo cambiaron las demandas del mercado laboral, qué buscan hoy los estudiantes de MBA y cuáles son las competencias que marcarán el futuro.

P.: La tecnología avanzó a pasos agigantados en estos últimos 20 años, con la irrupción de la inteligencia artificial a la vanguardia, ¿cómo se adaptaron a esos cambios?

A.M.: La universidad creció tanto que continuamente debemos ampliar y adaptar nuestra infraestructura a las nuevas necesidades tecnológicas. Así como hablamos permanentemente de China, también hablamos de inteligencia artificial. Está presente en todas las conversaciones. Algunas personas tienen un conocimiento profundo del tema y otras apenas una noción general, pero a todos nos interpela.

Es natural que genere cierta preocupación. Todo cambio importante produce incertidumbre, especialmente cuando uno siente que todavía no se ha adaptado completamente. Sin embargo, también abre enormes oportunidades, desde avances en medicina hasta mejoras en la productividad, una de las grandes demandas actuales de las empresas. Eso no significa que desaparezcan los empleos, sino que muchos trabajos se transformarán y darán lugar a nuevas funciones.

P.: La inteligencia artificial ya es parte de todo, de lo cotidiano, y en eso entra la educación...

A.M.: Si hoy le preguntamos a un niño en qué trabajará dentro de diez años, probablemente la respuesta sea muy diferente de la que imaginamos hoy. Los cambios son extremadamente rápidos. Yo pertenezco a una generación más tradicional. Algunas personas se adaptan rápidamente y otras tienen más dificultades. Pero la realidad es que quien no se adapta queda rezagado.

La inteligencia artificial avanzó a una velocidad impresionante, incluso más allá de lo que muchos consideraban posible. Sin embargo, creo que debemos enfrentarla y aprender a utilizarla. La tradición filosófica siempre sostuvo que lo desconocido no debe evitarse, sino comprenderse. Por eso considero que la inteligencia artificial no debe verse como una amenaza, sino como una herramienta que debemos aprender a liderar y utilizar para potenciar nuestras capacidades.

P.: Tuviste experiencia en el sector corporativo y en empresas, ¿cómo es hoy el mundo de las finanzas y los negocios respecto al de hace 20 ó 30 años atrás?

A.M.: La tecnología es, sin dudas, el principal motor de transformación. La economía global avanza cada vez más hacia los servicios. La actividad industrial seguirá siendo importante, pero los servicios tienen un peso creciente. La inteligencia artificial también modificará profundamente el mundo financiero. Ya se utiliza para realizar predicciones y apoyar decisiones de inversión.

P.: El mercado laboral cambió, los perfiles buscados y las habilidades tanto profesionales como personales también tuvieron un giro.

A.M.: El mercado laboral cambió enormemente en los últimos años. Hoy las empresas buscan perfiles diferentes. Casualmente, participé hace unos días de un almuerzo con contadores públicos y comentábamos que ya no se buscan contadores de la misma manera que antes. Yo soy contador público y espero que la carrera siga teniendo un rol relevante.

Recuerdo que alguna vez, en tono de broma, propuse llamarla “Contador Público Digital”, porque hubo una época en la que todo debía tener la palabra “digital”: marketing digital, transformación digital, digitalización, etcétera. Lo que hoy se busca son personas capaces de adaptarse rápidamente a los cambios, con pensamiento crítico, capacidad analítica y disposición para aprender continuamente.

Hace 30 años, las entrevistas laborales estaban enfocadas casi exclusivamente en los conocimientos técnicos. Hoy, en cambio, las empresas valoran mucho más la capacidad de liderazgo, la adaptación al cambio, el trabajo con tecnología y el análisis de datos. Por eso la formación actual integra permanentemente teoría y práctica. Antes uno podía dominar la teoría, pero si no tenía experiencia práctica, los primeros años laborales resultaban difíciles. Hoy los jóvenes se adaptan mucho más rápido y la universidad debe prepararlos para esa realidad.

Antonio Marino UCEMA

El especialista sostiene que el pensamiento crítico, el análisis de datos y la flexibilidad frente al cambio ganaron terreno en los procesos de selección y son claves para el desarrollo profesional.

P.: ¿Cómo está posicionada la formación de los profesionales argentinos en el ámbito de los negocios y las finanzas? ¿Qué imagen tienen los ejecutivos argentinos fuera del país?

A.M.: Creo que los argentinos tenemos una formación muy sólida. Tuve la oportunidad de trabajar en distintos países y siempre observé una valoración positiva de los profesionales argentinos. Nuestros graduados están presentes en todo el mundo. Organizamos encuentros con exalumnos en ciudades como Nueva York, Miami, Houston, Barcelona, Madrid, distintas ciudades de Alemania y Singapur.

El profesional argentino suele destacarse por su capacidad de adaptación. Estamos acostumbrados a convivir con contextos económicos cambiantes y eso genera una gran flexibilidad. El ejecutivo argentino está muy bien considerado internacionalmente. Lo he comprobado personalmente en distintas experiencias profesionales. Además, las universidades argentinas, incluidas aquellas que compiten con nosotros, tienen un nivel académico muy alto.

P.: ¿Cuál es el perfil de los líderes de las nuevas generaciones, que ocupan posiciones importantes hoy en empresas de primer nivel? ¿Cómo fue mutando ese rol?

A.M.: Muchos docentes venimos del mundo corporativo y aportamos esa experiencia a las aulas, generando un puente permanente entre la teoría y la práctica. Las formas de liderazgo también cambiaron. Antes predominaban estructuras empresariales mucho más verticales. Hoy se valora la horizontalidad y las relaciones más cercanas. Basta observar cómo se visten los jóvenes profesionales o incluso los fundadores de grandes compañías tecnológicas y financieras. Las formas son distintas.

La relación entre jefes y colaboradores tampoco es la misma que hace diez o veinte años. Las nuevas generaciones se expresan con mayor naturalidad y tienen otra forma de desarrollar ideas. Además, existe una movilidad laboral mucho más alta. Antes alguien podía permanecer treinta años en una misma empresa. Hoy es común cambiar de trabajo cada uno o dos años, y eso no necesariamente es negativo. Cada experiencia abre nuevas oportunidades y permite desarrollar capacidades diferentes.

Después de más de 30 años dando clases, vi a muchos graduados y exalumnos llegar a posiciones muy importantes. Hoy numerosos bancos, grandes empresas y organizaciones están dirigidos por graduados de nuestra universidad.

P.: ¿Cómo ve el rumbo de la economía argentina? Es la materia sobre la que ustedes trabajan todos los días y forman a los futuros ejecutivos.

A.M.: Creo que la Argentina está transitando un camino positivo. Desde nuestra visión institucional, entendemos que muchas de las reformas actuales apuntan en la dirección correcta. Por supuesto, el proceso puede resultar difícil para algunos sectores y estamos frente a un año electoral que genera incertidumbre.

Sin embargo, los cambios en materia de desregulación, modernización empresarial y flexibilización laboral son tendencias que también observamos en otras partes del mundo. Si queremos ser más competitivos y aumentar nuestras exportaciones, debemos avanzar en esa dirección.

Además, la generación de divisas ya no depende únicamente del agro. Hoy también tienen un papel relevante de sectores como el petróleo, el gas, la minería y la economía del conocimiento. La economía del conocimiento es especialmente importante porque está directamente vinculada al talento argentino, uno de nuestros principales activos.

UCEMA apuesta a formar a los ingenieros que liderarán la revolución de la inteligencia artificial

Desde marzo pasado, UCEMA ofrece la carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial, una propuesta académica de cinco años dictada en su nuevo Campus Urbano. Diseñada para formar profesionales capaces de crear y desarrollar las tecnologías del futuro, combina una sólida formación en ciencia y tecnología con metodologías innovadoras inspiradas en universidades de referencia internacional como Stanford y MIT. Además, contará con un plan de estudios flexible, prácticas profesionales y un título intermedio de Analista en Inteligencia Artificial al finalizar el segundo año.

La iniciativa busca responder a la creciente demanda de especialistas en una tecnología que ya transforma sectores como la salud, la educación, las finanzas, la industria y la logística. Los graduados estarán preparados para desarrollar soluciones basadas en inteligencia artificial, liderar equipos multidisciplinarios, impulsar startups tecnológicas o continuar carreras académicas y científicas de alto nivel. Con esta nueva propuesta, la universidad refuerza su compromiso con la innovación y la formación de talento para una de las áreas con mayor impacto y potencial de crecimiento en las próximas décadas.

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