El "Ecce Homo", la obra que hace diez años fue intervenida de manera grotesca por una mujer que intentó restaurar el desgaste sufrido a lo largo del tiempo, se convirtió en un potente centro de atracción que, desde entonces, convocó a unas 300.000 personas. Esto le generó a la localidad española de Zaragoza, donde se encuentra emplazado el cuadro, ganancias por casi 450.000 dólares en concepto de entradas, derechos de imagen y venta de merchandising.
A 10 años de la grotesca restauración de "Ecce Homo", que ahora es atracción turística
Desde que las fotos de la restauración se hicieron públicas, la obra no para de crecer en fama y generar ganancias
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El “Ecce Homo”, antes y después de la restauración de la hoy famosa Cecilia GIménez. No faltaron analistas del mercado que compararan este caso con la expansión inusitada del concepto de obra de arte.
El arte retuerce sus límites y a veces se presta al equívoco y a las derivaciones ridículas: pasó con la banana pegada a una cinta adhesiva a la pared que el artista italiano Maurizio Cattelan presentó en Art Basel Miami Beach como una obra titulada "Comediante". Esta onda expansiva que inserta a lo creativo en el territorio de lo insólito alcanza también al óleo pintado el siglo pasado por Elías García Martínez y restaurado groseramente por Cecilia Giménez Zueco, una mujer de 81 años que decidió darle una "refrescadita" a la pintura.
El episodio que dio la vuelta al planeta se hizo conocido hace exactamente diez años, cuando el boletín del Centro de Estudios Borjanos publicó fotografías que exhibían el antes y el después de la pintura mural de García Martínez, un pintor y docente de renombre que había decorado también el techo del Teatro Principal de Zaragoza y colaborado también con el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.
Las repercusiones de la insólita restauración
La noticia de la restauración espontánea recorrió el mundo y se convirtió en un fenómeno que dio lugar a la popularidad de la iglesia donde está emplazada la obra en cuestión, el Santuario de Misericordia de Borja, y generó numerosas derivaciones como documentales, canciones, libros, tesis doctorales, un museo, un centro de interpretación y hasta una ópera en clave humorística.
Mientras tanto, la protagonista de la intervención, Cecilia Giménez Zueco, lejos de haber sido condenada por su insólita tentativa de restauración sigue recibiendo mensajes de cariño provenientes de todo el mundo. A sus 91 años está delicada de salud y vive con su hijo que sufre parálisis cerebral en una residencia geriátrica.
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