)Joe Biden arrancó su presidencia en EEUU a ritmo frenético, con una treintena de medidas en sus primeros días en el cargo, varias de ellas esperadas en la agenda climática: regreso al Acuerdo de París, suspensión de las perforaciones de búsqueda de hidrocarburos en tierras y aguas federales, freno a los subsidios a los combustibles fósiles, llamado a una cumbre sobre el clima, cancelación del proyecto del oleoducto Keystone XL. La antesala del Plan Verde por u$s2.000 millones que anunciará el próximo mes. Pero todavía le queda un largo camino por recorrer.
“Ha dejado en claro a través de sus órdenes ejecutivas y nombramientos en el gabinete que abordar el cambio climático será una prioridad”, afirmó Elise Gout, experta en política climática e investigadora del equipo de Energía y Medio Ambiente del think tank Center for American Progress. Pero, en su opinión, “es crucial que el Congreso y la administración Biden promuevan una acción climática audaz”.
De otro modo, le resultará complicado desactivar la bomba climática que le dejó Donald Trump en sus cuatro años en la Casa Blanca, cuando revocó un centenar de regulaciones ambientales y puso en duda la certeza científica sobre el calentamiento global. En diálogo con Ámbito, Gout repasó los mayores desafíos que enfrentará Biden durante su mandato y la posibilidad de que EEUU se convierta en un nuevo líder mundial en la materia.
Periodista: ¿Qué importancia tiene el regreso de Estados Unidos al Acuerdo de París?
Elise Gout: Al volver al Acuerdo en su primer día en el cargo, Biden transmitió el mensaje claro de que el cambio climático es una de las principales prioridades de su administración. Los cuatro años de Trump desmantelaron la diplomacia climática de Estados Unidos. Necesitamos un esfuerzo concertado para reconstruir la confianza y volver a participar en asociaciones internacionales para abordar la crisis ambiental. Reincorporarse a París es el primer paso, pero debe seguirse rápidamente con una acción climática nacional audaz.
P: Biden habló de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, ¿tiene posibilidad de hacerlo?
EG: Tiene la autoridad para ordenar a las agencias federales que eliminen los subsidios bajo su control. Pero la mayor parte de las exenciones fiscales y los incentivos financieros que ayudan a apuntalar la industria de los combustibles fósiles son administrados por el Congreso, por lo que eliminarlos requerirá la aprobación de una legislación. Hay innumerables formas en que el Congreso podría gastar ese dinero para apoyar y proteger mejor al pueblo, reduciendo los impactos de la contaminación, invirtiendo en programas de reentrenamiento laboral o tapando pozos de petróleo y gas abandonados, por nombrar algunas. En cambio, al subsidiar los combustibles fósiles, el Congreso está avivando las llamas de la crisis climática.
P: ¿Cuáles son las posibilidades del Partido Republicano de bloquear las iniciativas climáticas?
EG: Los demócratas tienen una oportunidad clave de aprobar sus acciones climáticas en el Senado por mayoría simple de votos (51-50) utilizando un proceso llamado conciliación presupuestaria. Básicamente, eso eliminaría la chance más factible de que el Partido Republicano la obstruya. La mayor parte del plan de energía y clima podría promulgarse de esa manera, desde incentivos fiscales para energía limpia hasta el financiamiento para la expansión del transporte público.
P: ¿Cuáles son sus expectativas sobre la cumbre climática convocada para el 22 de abril?
EG: Será uno de los primeros escenarios mundiales importantes para que Estados Unidos demuestre que se toma en serio la acción climática tanto a nivel nacional como internacional. El evento podría ir acompañado del anuncio de una actualización de la contribución nacional determinada más ambiciosa.
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Frenar la emisión de gases de efecto invernadero, clave en la lucha contra el cambio climático.
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P: ¿Cómo lidiará el gobierno con las petroleras?
EG: Las compañías de petróleo y gas han financiado décadas de negación climática por parte del gobierno estadounidense, y es poco probable que se detengan ahora. Pero su poder político está menguando. Vale la pena señalar que Biden no cambiará el futuro de la industria del petróleo y el gas por sí solo; las fuerzas del mercado ya han hecho que la generación de energías renovables sea mucho más competitiva en costos. Será importante la creación de empleos bien remunerados para las comunidades dependientes de esos combustibles fósiles.
P: Biden presentará un plan de 2.000 millones de dólares para el clima, ¿cuáles serán las principales medidas?
EG: Trata, en esencia, de crear empleos de alta calidad, revitalizar la economía y promover la equidad y la justicia a través de inversiones climáticamente inteligentes. Esas inversiones afectan a casi todos los sectores de la economía e incluyen incentivos para el desarrollo y generación de energía renovable, modernizaciones energéticas para millones de edificios, infraestructura para vehículos eléctricos y la adquisición federal de tecnologías de energía limpia. Una de las características más interesantes del plan es su compromiso con la justicia ambiental: el 40 por ciento de los beneficios de la inversión se destinará a comunidades desfavorecidas, lo que ayudará a eliminar los legados de contaminación, abordará el racismo ambiental y apoyará la transición equitativa y justa hacia un futuro de energía limpia.
P: ¿Cuál es el mayor daño que dejó Trump en materia ambiental?
EG: Además de suprimir la ciencia climática y socavar la cooperación global, revocó más de 120 regulaciones ambientales. Cada uno de esos retrocesos infligió su propio daño, particularmente en las franjas de bajos ingresos, los grupos étnicos y las comunidades de color. Cuando se consideran en conjunto, los pasos atrás de la era Trump sin duda hicieron retroceder a Estados Unidos en su carrera para prevenir los peores impactos del cambio climático.
P: ¿Estados Unidos puede posicionarse como líder ambiental mundial?
EG: El cambio climático dejó de ser la amenaza lejana de hace años, está sobre nosotros y solo se pondrá mucho, mucho peor. Como uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero a nivel mundial, no solo tiene la oportunidad de destacarse como un líder climático, tiene la responsabilidad de hacerlo.