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15 de julio 2008 - 00:00

Caos en la autopista por otro piquete de Moyano

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Entre otros desmanes, manifestantes arrojaron huevos e hicieron pintadas frente al edificio de Autopistas del Sol.
Ayer se registró un nuevo avance sobre otro grupo de empresas españolas con el mal disimulado propósito de reestatizarlas. Se trata de tres de los cuatro concesionarios de los accesos a la Capital Federal, cuyas tarifas tuvieron un único reajuste de 15% -no aplicable a los camiones- desde diciembre de 2001, por las demoras del OCCOVI (órgano de control de las concesiones viales que supo encabezar Claudio Uberti) en acceder a aumentar las tarifas de peaje, casi congeladas desde el «default».

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El ariete de este movimiento que se asemeja a lo que está sucediendo con Aerolíneas Argentinas fue Facundo Moyano, el hijo menor de Hugo Moyano, secretario general de la CGT. El benjamín de esta familia, de inocultada vocación sindical, encabeza el SUTPA (Sindicato Unico de Trabajadores de Peajes y Afines), que no cuenta con personería gremial.

Facundo Moyano encabezó una violenta marcha a la sede de Autopistas del Sol ( AUSOL), que opera el Acceso Norte, reclamando un aumento de 40%, o sea, el doble de la pauta fijada por su propio padre.

Allí hubo pintadas, agresiones a empleados de la firma que no se plegaron a la protesta (a la que sí se adhirieron activistas de otras empresas del sector) y rotura de vidrios y otras instalaciones. La Policía Bonaerense arribó al lugar cuando -tras una hora de desmanes- ya se habían retirado.

El reclamo no sólo abarca a AUSOL -cuya propiedad comparten la española Abertis y la italiana Impregilo-, sino también a los otros tres concesionarios:   

  • GCO (Acceso Oeste), de la misma Abertis y un socio malayo;   

  • AECSA (Autopista Ezeiza-Cañuelas), de la española OHL y el Banco de Galicia;   

  • Coviares (Autopista Buenos Aires-La Plata), de las locales CCI y Grupo Roggio. Lo llamativo es que el pedido de 40% de aumento se produce en una empresa que paga salarios de bolsillo de $ 3.000. En conversaciones que venían manteniendo la Cámara de Concesionarios Viales y el SUTPA en el Ministerio de Trabajo, el menor de los Moyano dijo -en términos bastante menos elegantes- que «la pauta fijada por su padre para los aumentos salariales de este año no tenía la menor importancia». Y a pesar de declarar su alineamiento K, el joven gremialista afirmó allí que la inflación real está muy por encima de 20% sugerido por el líder camionero.

    Los empresarios le recordaron que -en el caso de AUSOL- sólo habían recibido un aumento de 15% desde el fin de la convertibilidad, pero que dado que los vehículos pesados -léase los del gremio de Moyano padre- habían quedado taxativamente excluidos del incremento, éste se reducía a 10%. En ese mismo lapso, los salarios de la empresa se incrementaron 400%, y el resto de sus costos, cerca de 120%. La película parece ya vista con Aerolíneas Argentinas: gremialistas inusualmente duros al momento de negociar y hacer desmanes, y un gobierno que retrasa sine die cualquier atisbo de reajuste tarifario. El resultado en el grupo aéreo ya es harto conocido; lo que pasará con los peajes podría terminar en los mismos términos: las empresas no invierten, los conflicto gremiales se multiplican, algún funcionario pide la intervención y los peajes (estos también) pasan a manos oficiales.


  • S.D.

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