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13 de junio 2008 - 00:00

Charly García, internado vip

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La rutina de ayer de Alberto Fernández se vio perturbada cuando recibió, pasado el mediodía, un llamado de la Presidente: había que conseguirle a Charly García, a punto de aterrizar en Buenos Aires, la «suite presidencial» del Hospital Argerich, una sala exclusiva de terapia intermedia, dotada de modernos equipos y preparada para atender, en casos de emergencia, a un jefe de Estado, que se acondicionó de esa manera durante la gestión de Néstor Kirchner. Allí se atiende Cristina de Kirchner de su hipotensión.

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Así se hizo, desde luego: el jefe de Gabinete se comunicó con el director del Argerich, Donato Spacavento, y apenas el avión sanitario en el que viajaba García desde Mendoza, acompañado por su hijo Miguel y su cuñada, abogada y apoderada Inés de García Moreno, tocó pista en Aeroparque, fue rápidamente trasladado hacia allí. Los planes iniciales de la familia eran internar a García en el Sanatorio Güemes, aunque la decisión de Cristina le proveyó un ámbito más confortable y pronto para emergencias.

Fuerte contraste entre la soledad que vivió el músico en Mendoza, donde después de demoler la habitación de un hotel pasó dos días a solas en una clínica, y la bienvenida con pompa que le brindó ayer el Gobierno. Tal vez, no deben haber estado al tanto de algunas de las frases que gritó a voz en cuello Charly durante su ataque de furia: «¡Menem sí que la tenía clara!», se le escuchó en Mendoza, airada melancolía de los momentos musicales y amistosos que pasó junto con el ex presidente, al que le hizo vestir la camiseta del Say No More.

«García llegó de buen humor y buen estado general», dijo ayer a la prensa el subdirector del Argerich, Néstor Hernández. Agregó que será sometido a una serie de estudios para verificar su estado de salud actual y dijo que hoy, a las 8.30, se dará a conocer un parte médico. En Mendoza, después de descartarse que Charly padeciera de pancreatitis (diagnóstico que no provino de un médico sino del dueño de un bar nocturno), se habló de neumonía.

«Preguntó cómo éramos, dónde estaba y dijo estar contento», dijo Hernández al relatar los primeros minutos de García en el hospital. Allí lo asistirán un enfermero y los médicos que atienden a los pacientes de terapia intermedia. Si bien Miguel García, su hijo, viajó junto con su padre desde Mendoza, no estuvo en la llegada al Argerich, ni tuvo contacto con los médicos en el ingreso al hospital.

El juez federal Alfredo Rodríguez, quien entiende en la causa por haberse hallado droga en la habitación que ocupaba el ex Seru Giran en el hotel Solaz de los Andes, dio la autorización final para que Charly abandonara la provincia poco antes del mediodía, aunque dispuso que una vez que se encuentre repuesto, deberá presentarse a declarar en la causa. Como se trata de un delito menor, Charly podrá hacerlo en la Comisaría 21ª, que es la que corresponde a su domicilio particular, en Palermo.

«Está completamente lúcido, colaborador, le dijimos cuál era nuestro objetivo y se mostró muy amable», continuó Hernández.

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