17 de agosto 2004 - 00:00
Creyeron que Nicolás era un delincuente
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María Inés Gaitán, en compañía de su esposo y su hijo de 13 años, caminaba a sólo tres cuadras de su casa cuando se cruzó con Garnil. «Yo pensé que me iba a robar», recordó la mujer, quien poco después, al reconocer lo que sucedía, ofreció su celular al adolescente Nicolás. «Le presté el teléfono y cuando habló empezó a llorar. Decía: 'Papá, estoy bien, me liberaron'. Me lo llevé a mi casa con el consentimiento del papá; (Nicolás) estaba mareado», precisó la mujer en diálogo con la prensa.
«Yo no me voy, no me voy...», habría gritado aterrado mientras pretendía esperar que sus padres fueran a buscarlo. Estudiante secundario, hijo de profesionales, no consiguió «librarse» de sus captores ni siquiera cuando ya estaba libre. Sólo la voz firme de sus padres: le ordenaron atender las instrucciones del personal policial que había rodeado la zona. Minutos después, un móvil de esa fuerza de seguridad concretó el traslado hasta su hogar de San Isidro, donde los Garnil, eufóricos, recibieron entre sollozos a Nicolás.
•Operativos
Se conoció ayer, además, que un sargento del Comando de Patrullas de San Isidro, Carlos Vargas, fue asaltado en la localidad de La Horqueta, partido de San Isidro, la misma zona donde fue secuestrado Garnil. Los ladrones le provocaron a Vargas heridas cortantes en las manos y luego huyeron con sus pertenencias y la credencial de la fuerza.



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