ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

26 de septiembre 2008 - 00:00

Efecto jazz en el ajuar de Cristina

ver más
Contra reloj, la modista de Cristina le diseñó modelos inspirados en los que Calvin Klein y Zac Posen habían presentado hace pocas semanas en las pasarelas de Nueva York.
Ala hora de preparar las maletas para recalar en Nueva York (abundantes, por cierto, como suele surtirlas en cada viaje), Cristina de Kirchner dejó de pensar que «el primer mundo se derrumba como una burbuja». Recordó seguramente que llegaría a una de las capitales mundiales de la moda. A tal punto que repasó cada uno de los modelos que deslumbraron en las pasarelas durante la «semana de la moda en Nueva York», a principios de mes, una fiesta en la que convergen los más selectos diseñadores del mundo.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Así, la Presidente preparó el vestidor para la ocasión con efecto «jazz», que surge «del centro del mundo» y «se expande hacia el resto».

De allí que arribara a la ciudad extranjera con estilo Calvin Klein, de blanco, como eligió el modisto para la nueva temporada, y luego se animó a un satinado azul eléctrico, leal a ese diseñador que parece ahora capturar a la modista presidencial para copiar el ajuar.

Otra vez Michelle Bachelet copió de Nueva York a la argentina, lanzándose a un modelito blanco que por cierto le engrosaba la figura, mostrando a su lado una Cristina de Kirchner algo más estilizada con el mismo color.

Acida en el discurso, innovó con críticas, sin descuidar acompasar por momentos la alocución con la imagen, aunque le cueste lograrlo. Innovó en algo, entonces, en el look. Como cualquier fashion victim, sabía que no se trataba de un viaje más, porque en Nueva York la indumentaria y los accesorios que aquí exhiben las celebridades en algún evento chic allá son moneda corriente, y nadie se escandaliza al ver a una dama con un bolso de Louis Vouitton, o sus copias. Algunos piensan que finalmente vendría del Chinatown de Nueva York la marroquinería presidencial, Hermés de más de u$s 30 mil, las originales.

Fue evidente el intento de Cristina de Kirchner por mostrarse a tono con la tendencia de la temporada que se presentó en ese suelo, desde el primer modelo que vistió, inspirado en la nueva propuesta de Calvin Klein, donde abundan las figuras geométricas, un minimalismo poco femenino en el que todo gira en torno al blanco. Blusa negra de seda con arabescos y flores -como propone también Carolina Herrera en su recién estrenada colección-, palazzo y trench metalizado en blanco (un tono que puede permitirse ahora que está más delgada), para la llegada a la ciudad de los rascacielos el domingo pasado. Casi nada de bijou, cabello suelto y algo despeinado, aunque accesorios llamativos, como grandes lentes oscuros, retro, cubriendo la mirada, y bolso de charol negro de Prada.

Un poco más colorida, el lunes, con un trajesastre lila, de corte masculino, y blusa de seda verde con estampado rosado, y el collarcito de perlas amarillas, que completó el look vintage. Ese mismo estilo que propone rescatar y hacer un mix de modas de décadas anteriores, al que adhiere la diseñadora Anna Sui, aunque en Cristina de Kirchner, exagerada, arruinó esa estética con un detalle demodé: hombreras.

El martes, la misma chaqueta rosita que presentó en su desfile de Nueva York el joven modisto Zac Posen, muy similar a la que la Presidente ya usó en su primera semana en el cargo. Completó con la misma falda, zapatos y cartera Birkin de Hermés, que también ya usó en el verano. Una monocromía casi perfecta, a no ser que le faltó planchado, o bien se marcó por la cantidad de horas que la dama estuvo sentada. Es raro que no cuiden sus estilistas la practicidad, como elegir telas que no se alteren en tan poco tiempo, un detalle nada chic.

Menos glamour para el miércoles. Ese día, en el que se encontró con Shakira y con Roger Waters en la Universidad de Columbia, prefirió atuendo algo menos llamativo, no sea cuestión que piensen que quiere competir con la joven y movediza cantante. Entonces, discreta, apareció con un tailleur marrón con detalles en terciopelo, top amarillo pálido y el collarcito de perlas. Un estilo señora, nada moderno en esa oportunidad. Pero ayer, volvió al ruedo con Calvin Klein, al ponerse azul francia en un top de satén que combinó con un tailleur negro con lunares en el mismo azul, también uno de los motivos de las últimas prendas de la firma Donna Karan New York. Mucho fashion para una semana de encuentros políticos, donde se dio el lujo de ponerle nombre a la crisis estadounidense (Jazz), sin pudor en mostrar al mundo sus ambiciones de moda.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias