Mariano Mores se abraza con el senador Eduardo Menem en el Salón Azul el Senado. Al lado, el vicepresidente Daniel Scioli, quien le otorgó la orden de honor Senador Domingo Faustino Sarmiento.
Noche de homenaje a Mariano Mores en el Senado de la Nación: el vicepresidente, Daniel Scioli, le otorgó ayer la mención de honor Senador Domingo Faustino Sarmiento, y bailaron todos. «Fue una maravillosa noche azul», definió uno de sus asistentes, Eduardo Bergara Leumann. «El homenaje fue en el Salón Azul; el maestro tocó 'Cuartito azul' y, además, lució, como siempre, su espléndido zafiro estrellado azul. No muchos saben eso, pero Mores debe ser el único argentino que posee una joya tan rara como ésa.»
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Oradores hubo tres: Eduardo Menem, autor de la Ley del Tango, y que disertó sobre la vida de Mores con una erudición que asombró a todos («Eduardo debería poner un canal de tango. Se nota que todo lo que dijo lo sabe de corazón y que no aprendió una lección para la ocasión», decía un emocionado Bergara Leumann. «Además, como riojano, dejó clara una cosa muy importante, y es que el tango no es la música de Buenos Aires solamente, sino de toda la Argentina.»). A continuación habló Antonio-Cafiero y por último, Rodolfo Terragno.
Presidió el creador de estos galardones, Daniel Scioli. Mores, en los agradecimientos, dijo que la música es la expresión más sincera del alma. «Todos saben que hablando puedo alcanzar minúsculamente todo un sentimiento que abordo cuando toco una nota o hago un acorde», agregó. Mores había ingresado en el Senado por la puerta principal del Congreso, donde fue recibido con todos los honores por una guardia del Regimiento de Patricios.
Colegas músicos como el bandoneonista Leopoldo Federico, el cantor Hugo Marcel (que se atrevió a entonar algunos tangos), Enrique Dumas (que no lo hizo) y, desde luego, la totalidad de su familia, acompañaron al maestro en el acto, que se prolongó casi dos horas y que concluyó, desde luego, con la interpretación junto con una pequeña orquesta de algunos de sus clásicos, como «Adiós Pampa mía» y « Taquito militar», además de otros del gran repertorio, como «La cumparsita».
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