Riesgo económico, complicación temporalmente irremediable; así pinta la temporada de esquí en los centros invernales de Bariloche y San Martín de los Andes. Ocurre que el volcán chileno Chaitén continúa en erupción, y la ceniza que dispersa, como se sabe, ha interrumpido los vuelos a la región. Lo grave: no hay especialista que sepa cuándo cesará esa caldera natural, con lo cual los aviones no podrán trasladar turistas a esos rincones del esquíesta temporada (ya con pasajes y estadías compradas), pues las cenizas -tampoco se sabe el daño que causan a la población- erosionan motores y turbinas, hasta les hacen correr riesgos de funcionamiento según cualquier autoridad aérea del mundo.
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