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4 de abril 2005 - 00:00

Irrealidades adepeístas

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Todo siguió dentro del nivel en que la puso el presidente de la entidad, Gustavo Vittori, de un diario de Entre Ríos, con ese insólito discurso donde señaló que «ahora la gente comienza a tener protagonismo» y donde descubrió y aconsejó a los periodistas tener en cuenta que «el individuo (también ahora) pasa a ser importante para el proceso social», como si estuviéramos 23 años atrás cuando retornó la democracia tras la dictadura militar.

ADEPA descubre vía un miembro directivo, Pedro López Matheu, que sin independencia económica de los medios es muy difícil ejercer a pleno la libertad de expresión, algo que ya dijo en 1993 el director de este diario, Julio Ramos, en un libro «Los cerrojos a la prensa». Claro, como Matheu es empleado de la empresa «Clarín», además de directivo de ADEPA, no dice que su medio patrón es el que más ahoga la economía sana de los diarios al tener menores costos de editar por su asociación al Estado -caso único en el mundo- en Papel Prensa. Tampoco dice que los hoy jueces que procesan gente, Marcos Grabivker y Carlos Pizzatelli, de una Cámara Penal Económica, le revocaron acomodaticiamente en favor de «Clarín» un fallo -además trabaron el paso a la Corte Suprema- de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia que por 4 votos a uno había sancionado que «Clarín» ahoga a los demás diarios al penalizar con recargos monetarios a empresas privadas de supermercados y artículos del hogar si se atrevían a publicar los mismos avisos que les daban en otros diarios del país para privar así que tengan economía sana, algo que ahora hipócritamente invoca en la sumisa ADEPA. Hace unos días este juez Grabivker confesó públicamente que era columnista de «Clarín» y no se excusó al tratar su caso, algo que había denunciado siempre
Además -para que se entienda el silencio de ADEPA sobre Héctor Ricardo García- el voto que se opone como decisivo a dar libertad a García por un hecho menor es el mismo inefable juez penal económico, Marcos Grabivker, vinculado confesamente al monopolio «Clarín» que tenía en García y su «Crónica» un diario competidor, sola mención que enardece a «Clarín». Una vergüenza esta entidad y sus resoluciones.

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