La abogada argentina Agostina Páez, investigada en Brasil por injuria racial, difundió un mensaje de voz en el que pidió disculpas públicas por el episodio ocurrido en enero en un bar de Ipanema, en Río de Janeiro, donde realizó gestos considerados racistas frente a empleados del lugar.
“He cometido un error del cual he aprendido. Me dejé llevar por el enojo y estoy pagando las consecuencias. Pido disculpas a quien se haya sentido ofendido”, expresó la joven de 29 años en el audio difundido tras varias semanas de silencio.
El pronunciamiento llega acompañado de un cambio en la estrategia de su defensa, que ahora busca facilitar una salida judicial que le permita regresar a la Argentina mientras continúa el proceso.
Cambio de defensa y nueva estrategia
El giro en el caso se produjo luego de una reunión en Río de Janeiro entre Páez y su nueva abogada, Carla Junqueira, quien asumió formalmente su representación tras la ruptura con el anterior defensor, Ezequiel Roitman.
La letrada explicó que la defensa dejará de centrarse en discutir si existió o no el hecho denunciado y adoptará otra postura. “Ella cometió un error y lo reconoce. La estrategia ahora será distinta”, sostuvo.
Junqueira es una abogada conocida en Brasil por haber encabezado la querella en el caso de Thelma Fardin contra Juan Darthés, que terminó con una condena en la Justicia brasileña.
Actualmente, Páez permanece en Río de Janeiro con una tobillera electrónica mientras avanza la investigación judicial. Según su defensa, atraviesa un momento personal complejo tras el escándalo y las repercusiones públicas del caso.
La situación judicial
El episodio ocurrió el 14 de enero, cuando la abogada argentina fue acusada de realizar gestos que imitaban a un mono y de insultar a empleados del bar. El hecho derivó en una investigación por injuria racial, un delito que en Brasil tiene una sanción agravada desde la modificación legal aprobada en 2023.
Con la reforma de la Ley 14.532, la injuria racial pasó a equipararse con el delito de racismo, lo que implica penas de entre dos y cinco años de prisión y un tratamiento más severo que en el pasado.
De acuerdo con la denuncia del Ministerio Público brasileño, los gestos y comentarios ofensivos habrían estado dirigidos contra al menos cuatro trabajadores del establecimiento. Los fiscales sostienen que el comportamiento continuó incluso después de que una de las víctimas le advirtiera que ese tipo de conductas constituye un delito en el país.
El intento de regresar a la Argentina
La nueva defensa busca avanzar en gestiones ante la Justicia brasileña para intentar que Páez pueda esperar la resolución del caso en la Argentina.
En ese marco, la abogada Junqueira solicitó una reunión con el juez del caso y con la fiscalía para presentar la nueva línea de defensa. Además, prevé mantener contactos con el Consulado argentino en Río de Janeiro para analizar posibles mecanismos de cooperación judicial.
El próximo 24 de marzo está prevista una audiencia que podría resultar clave para determinar si la acusada podrá continuar el proceso fuera de Brasil o deberá permanecer en ese país hasta que se dicte
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