Candela Rodríguez, la niña de 11 años que estuvo nueve días desaparecida y que el miércoles fue encontrada asesinada en el partido bonaerense de Hurlingham, fue asfixiada, según lo reveló la autopsia realizada por peritos forenses.
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También se estableció que la nena, cuyo cuerpo fue encontrado sin ropas, no presentaba signos de haber sufrido violencia sexual.
Fuentes policiales confirmaron que Candela sufrió "asfixia mecánica", que le provocó la muerte, pero aclararon que no había "signos de violencia corporal", tal como se había informado en un primer momento.
Por otro lado, los forenses concluyeron que la muerte de la pequeña no se había producido más allá de los tres días de hallado el cuerpo.
Además, la autopsia reveló que la niña fue ultimada entre 36 y 48 horas antes del hallazgo de su cuerpo, es decir entre el lunes desde las 20:30 al martes a las 8:30.
El cadáver estaba envuelto en tres bolsas de consorcio, las cuales estaban prolijas y limpias de sangre, aunque también contenían piedras.
Esa última circunstancia podría hacer pensar a los investigadores que el o los asesinos pudieron tener en algún momento la intención de arrojar el cuerpo en algún curso de agua.
El cuerpo tenía el mismo rodete del día que desapareció y el de la imagen de la niña, que recorrió los medios y las calles durante los intensos días de búsqueda infructuosa, además de los anillos de fantasía.
Poco después de las 16 del miércoles, a un costado de la circulada autopista del Oeste, comenzó a develarse en forma espeluznante uno de los misterios que por nueve días mantuvo en vilo a la gran parte de la sociedad argentina.
A esa hora, el cuerpo fue arrojado desde un auto en un terreno baldío y poco después, Carola, la madre de la nena, al lado del gobernador provincial, Daniel Scioli, reconocía que los restos pertenecían a su hija.
La historia con el peor final había comenzado el lunes 22 de agosto pasado cuando la nena salió de su casa de Villa Tesei para encontrase con unas amigas, con la que iba a asistir a una reunión de boys scouts, que se iba a celebrar en una parroquia.
Enseguida, el caso cobró una gran difusión y se repitieron las marchas de vecinos, amigos, docentes y compañeros de escuela en pos de la aparición de la nena.
Al mismo tiempo, se supo que el padre de Candela se encontraba preso por su relación con una banda de piratas del asfalto, pero desde las autoridades se descartó que el caso tenga relación con esa circunstancia.
Sin embargo, poco después del trágico hallazgo se develó que la hermana de la madre de la nena había recibido un llamado en el que un hombre le anunciaba que la había matado, porque la familia no había aportado una suma de dinero que adeudaba.
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