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24 de septiembre 2007 - 00:00

Liberaron al empresario Andreola

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El empresario del transporte Franco Andreola, quien permaneció secuestrado 26 días, fue liberado hoy luego de que sus familiares pagaran un rescate de unos 200 mil dólares que arrojaron desde un tren en movimiento, informaron fuentes policiales y judiciales.

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Los investigadores precisaron que Andreola se encuentra en buen estado de salud y, de acuerdo a lo que le relató a la policía, lo mantuvieron encadenado a una cama durante el cautiverio, no le permitieron bañarse ni afeitarse, pero lo trataron bien y no lo golpearon.

Las fuentes aseguraron a Télam que la negociación para el pago del rescate se inició a las 19 de ayer y culminó pasadas las 22:30, cuando un amigo de Andreola, de nombre Pablo, arrojó una bolsa con el dinero desde un tren en movimiento entre las estaciones de Claypole y Rafael Calzada.

El "pagador" había sido sometido antes a un extenso sistema de postas que comenzó con un trayecto en auto por la autopista que conduce a la ciudad de Rosario y que culminó en la zona sur del conurbano.

Una fuente policial afirmó que, antes de concretarse el pago y la posterior liberación de la víctima, ya habían fracasado otros cuatro intentos de entrega del dinero entre el jueves y ayer.

Andreola fue liberado por sus captores cerca de las dos de la madrugada en la ruta provincial 4 en la localidad de Los Cardales, en el partido de Exaltación de la Cruz, a 65 kilómetros al noroeste de la Capital Federal, y los médicos que lo atendieron dijeron que se encontraba en buen estado de salud.

Según las fuentes, cerca de las 19 de ayer, los familiares recibieron un llamado de los secuestradores que le dijeron que fueran en un auto hacia la ciudad de Rosario, por lo que el amigo de Andreola se dirigió a la ruta Panamericana.

Una vez en que estaba camino a Rosario, le hicieron regresar y tomar distintas rutas, para luego ordenarle que fuera hasta la estación de trenes de Florencio Varela.

Finalmente, le hicieron tomar el tren hacia la zona de San Francisco Solano, hasta que le ordenaron arrojar la bolsa con el dinero en una zona descampada.

Andreola fue encontrado casi cuatro horas después por un remisero, quien lo asistió y le
avisó a la policía para que lo fueran a buscar.

Según las fuentes, el empresario fue abandonado con una manta para que se protegiera del
frío, estaba con barba de varios días y muy desalineado, ya que durante su cautiuverio no le permitieron asearse.

Los pesquisas dijeron que, ni bien fue liberado, el empresario pidió ayuda en una sociedad de fomento, donde no recibió respuesta, luego pretendió que lo recogiera en la ruta un camionero, que no paró.

La odisea culminó cuando el liberado fue auxiliado por el remisero Claudio Puche, quien desde su teléfono celular llamó a las oficinas de su remisería y, luego, a la policía.

El remisero aseguró que cuando encontró a Andreola, éste se identificó como el empresario
secuestrado.

"Me dijo que era Andreola, yo lo vi bien, pero un poco desorientado. No sabía dónde estaba. Yo le expliqué que estábamos en el partido de Campana y después llamé a la policía", dijo Puche en declaraciones radiales.

Un patrullero de la comisaría de Alto Los Cardales llevó al empresario hasta la seccional policial, donde fue atendido por un médico que constató que se encontraba bien de salud.
Allí, el empresario contó que sus captores lo habían mantenido permanentemente encadenado a una cama y que no le permitieron bañarse ni afeitarse.

Media hora después llegaron a la comisaría efectivos de la División Antisecuestros de la Policía Federal, cuyos investigadores estuvieron trabajando en la pesquisa desde el 29 de agosto último, cuando comenzó el caso.

Alrededor de las 5 de la madrugada, rodeado por algunos de sus familiares, Andreola ingresó en su casa en el barrio Inglés, en el barrio porteño de Caballito.

Andreola había sido secuestrado por siete delincuentes armados que soprendieron a un grupo de empresarios del transporte que participaban de una cena en un quincho de la firma El Rápido San José, del grupo Flechabus, en Río Cuarto 1963 del barrio porteño de Barracas.

Dos días después, la familia recibió la primera llamada extorsiva, en la que les exigieron medio millón de dólares para liberar al cautivo.

Desde un primer momento, la familia indicó su voluntad de evitar toda intervención policial y así poder pagar un rescate, aunque comenzó a negociar una reducción en el monto que exigían los captores.

Durante los 26 días de cautiverio, la familia recibió dos pruebas de vida de Andreola, quien vende en la Argentina las carrocerías Busscar, de origen brasileño.

La investigación del caso está en manos del fiscal federal Federico Delgado, con la actuación del juez federal Ariel Lijo.

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