Más de 300 mil fieles veneraron a la Virgen de Itatí
La trigésima peregrinación a Itatí convocó a más de 300 mil fieles para venerar a la Virgen Morena, en una multitudinaria muestra de fe que se celebra desde hace 30 años de forma ininterrumpida en Corrientes.
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El acto central de la festividad religiosa se realizó en la Basílica de Itatí, ubicada a unos 72 kilómetros de la capital correntina, donde el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, fue el encargado de presidir una misa.
En tanto, la homilía estuvo a cargo del obispo de Presidencia Roque Sáenz Peña, monseñor Hugo Bárbaro.
Bajo el lema procesional "Con la esperanza de María celebramos nuestra historia", la celebración congregó jóvenes de las diez diócesis de la región del NEA, compuesta por Posadas, Iguazú, Oberá, Corrientes, Santo Tomé, Goya, Resistencia, San Roque, Formosa y Reconquista.
"Este año se estima que la cantidad de peregrinos es cercana a las 350 mil personas, se nota en las calles, en la cantidad de gente que ya se encuentra aquí y que ingresa permanentemente a la Basílica de Nuestra Señora", informó el subcomisario Puyol, en declaraciones a la prensa.
Por su parte, el sacerdote Ariel Weimann expresó su alegría por la masiva respuesta de quienes participaron de la peregrinación y sostuvo que de esta manera se generó "conciencia ciudadana".
"Los jóvenes nos dan esperanzas y esta celebración es un reflejo de esperanzas", añadió. Los peregrinos arribaron ayer a la capital correntina para esperar la bendición del el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, antes de emprender la caminata hacia Itatí.
Miles de fieles se dieron cita en la zona de la Eragia, sobre la ruta nacional Nº 12, para ser bendecidos y tras unas doce horas de peregrinar comenzaron a llegar en la madrugada de hoy a la Basílica de Nuestra Señora de Itatí.
La imagen de la virgen fue sacada de la iglesia para conmemorar en la escalinata de la basílica un oficio religioso, en medio de innumerables muestras de agradecimiento y de felicidad.
Además, los jóvenes dejaron una rosa a los pies de la Virgen de Itatí y leyeron el tradicional manifiesto, donde expresaron su inquietudes y compromisos, en la búsqueda de una sociedad mejor, más justa y fraterna.
"En estos 30 años transcurridos queremos mirar hacia atrás para agradecerte lo que tenemos y corregir errores, pero también mirar hacia adelante para seguir creciendo en valores morales y cristianos", señalaron.
Además, los jóvenes destacaron en el escrito su preocupación por el "progresivo distanciamiento de las clases sociales".
"Queremos comprometernos más con nuestra sociedad comenzando por las cosas más simples y cotidianas como el cuidado del medio ambiente al peregrinar", sostuvieron.
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