La Dirección General de Escuelas de Mendoza decidió separar de su cargo a la directora de la escuela en donde una alumna denunció haber sido abusada sexualmente dentro de un aula por once compañeros, a quienes se les impuso amonestaciones.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al conocerse las sanciones, alumnos y docentes tomaron el viernes por la tarde las instalaciones del colegio "Félix Pesce Scarso" para resistir la decisión y expresar su apoyo a la directora Adriana Lauro.
El director de Educación Media de DGE, Marcelo Russo, fue quien llegó hasta el colegio para notificar las medidas dispuestas, pero recién pudo abandonar las instalaciones después de las 16:00, tras recibir un petitorio en el que se reclama que se deje sin efecto la separación de Lauro.
La directora separada, en declaraciones a un portal local, afirmó que no cree en la versión de los hechos dada por la denunciante y consideró correcta la actuación de las autoridades de la escuela en el caso.
Lauro era directora suplente del establecimiento y en ese cargo ya fue dada de baja, pero la junta de disciplina de la DGE deberá evaluar ahora si además le cabe alguna sanción.
Los once alumnos acusados recibieron 15 amonestaciones, por lo que siete de ellos, que ya acumulaban sanciones previas, quedaron libres y deberán alejarse del colegio.
Los cuatro restantes podrían continuar en el establecimiento, aunque los padres de la denunciante insistirán para que todos queden libres, caso contrario no permitirán que retorne a clases la chica.
Al justificar la separación de la directora Adriana Lauro, las autoridades educativas provinciales le cuestionaron que no preservó la "integridad mental y física" de los alumnos involucrados en el caso que estudia la justicia.
Siete de los alumnos acusados se negaron a presentarse ante la Justicia a declarar, para preservar su identidad y evitar el contacto con la prensa.
Rafael Herrero, abogado de los acusados, afirmó que sus defendidos "no tocaron" a la joven, aunque reconoció que existieron "palabras agraviantes" hacia la chica.
"No hubo acercamiento físico o abuso sexual, sí existieron palabras agraviantes", intentó justificar Herrero en declaraciones reproducidas por un diario local de esta ciudad.
"La causa está caratulada demasiado grave para lo que es la denuncia y para lo que es el hecho en sí", afirmó.
En tanto, reiteró que sus jóvenes defendidos no tuvieron "ningún tipo de participación en ningún tipo de abuso sobre la chica".
Los alumnos de la escuela Félix Pesce Scarso acusados de abuso debían presentarse en el Segundo Juzgado de Instrucción, que es subrogado por la jueza Delia Sánchez, por la denuncia que pesa sobre ellos por "abuso sexual agravado por la participación de dos o más personas", y que tiene una escala penal que va de los 8 a los 20 años de prisión.
El único de los jóvenes acusados que tiene 18 años cumplidos espera a que el juzgado acepte el pedido de eximición de prisión que presentó el abogado que los defiende, mientras los otros tres son inimputables por tener menos de 16 años.
El abogado de la víctima, Diego Seoane, aseguró que el abuso existió y denunció que los padres de la chica la llevaron al cuerpo médico pero no la quisieron atender.
Asimismo, recalcó que la chica tiene marcas y moretones que comprueban que fue sometida por los chicos, según su propio testimonio, "sobre una mesa", dentro del aula de la escuela.
Allí, según la denuncia, alguno de ellos le mostró a la chica dinero y le preguntó "¿cuánto cobrás?" por tener sexo con todo el grupo.
La chica ignoró la obscena propuesta y allí los 11 supuestos atacantes se dividieron los roles: mientras unos cerraban la puerta del curso y vigilaban que no viniera nadie, otros tomaban por la fuerza a la alumna, la tiraban sobre el escritorio del docente y la comenzaban a manosear.
La agresión cesó cuando otra alumna llegó casualmente al aula y salió en defensa de la víctima, amenazando a sus agresores con denunciarlos ante las autoridades del colegio.
La titular de la Dirección de Orientación y Apoyo Psicopedagógico (DOAP), María Eugenia Carbonari -responde a Puelles-, había dicho que la alumna de 16 años que denunció haber sido forzada y manoseada por un grupo de 11 alumnos de entre 15 y 18 años (al final se constató que eran 9) habría estado participando con ellos en "juegos libidinosos" que luego no supo cómo detener.
Dejá tu comentario