Este mes la NASA lanzó exitosamente su nueva misión dirigida a un peculiar asteroide que orbita el Sol entre Marte y Júpiter.
Este mes la NASA lanzó exitosamente su nueva misión dirigida a un peculiar asteroide que orbita el Sol entre Marte y Júpiter.
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La sonda Psyche fue lanzada desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, mediante el cohete Falcon Heavy de Space X y ya abandonó la atmósfera terrestre, iniciando así, un largo viaje que durará 6 años y durante el cual recorrerá más de 350 millones de kilómetros.
El asteroide en cuestión fue observado con telescopios terrestres y espaciales durante aproximadamente una década. Esto se debe a su forma irregular y su diámetro de alrededor de 200 kilómetros, siendo uno de los más grandes que se conocen de su tipo.
Es en 2015 cuando la NASA selecciona la misión Psyche, para desarrollarla en el Programa Discovery, aprobada recién en 2017.
A partir de entonces se inicia el proceso de diseño de la nave espacial y los instrumentos necesarios para completar la misión, que culminaron con su lanzamiento este mes de octubre.
Tras abandonar la Tierra, la nave empezó un periodo de reconocimiento de 100 días antes de encender sus propulsores, para asegurar que todos sus componentes funcionan de forma óptima. Luego iniciará su viaje hacia el destino final, pasando cerca de Marte en 2026 para conseguir un impulso gravitatorio, y alcanzando el asteroide Psyche en 2029.
La NASA espera que en agosto de 2029 la sonda empiece un periodo de órbitas alrededor del asteroide que durará 26 meses, y durante el cual podrá tomar fotografías y recopilar datos sobre la superficie y composición del cuerpo celeste usando tecnologías diversas.
El objetivo de esta misión es estudiar el asteroide 16 Psyche, cuya característica distintiva es su composición predominantemente metálica que podría contener hasta un 60% de níquel y hierro, a diferencia de la mayoría de asteroides que están compuestos por rocas y hielo.
Según muchas investigaciones geológicas y astronómicas históricas, muchos planetas tienen un núcleo que presenta elementos metálicos. Sin embargo, estos núcleos son inalcanzables de forma directa.
Entonces, no es solamente la riqueza de sus materiales lo que intriga a los científicos de la NASA, sino la posibilidad de que este asteroide sea el núcleo de un planeta primitivo que perdió sus capas externas o que nunca terminó de formarse.
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