León Arslanian separó ayer a 201 efectivos de la Policía Bonaerense, bajo sospecha de haber estado involucrados en actos delictivos. Es la segunda purga desde que asumió el ministro de Seguridad, y suman ya 504 los desplazados de esa Policía. Arslanian dio un golpe de efecto al incorporar en la lista nombres conocidos como el de Alfredo Franccioti, detenido y acusado del asesinato de los piqueteros Kosteki y Santillán. En total, salieron de la fuerza 21 jefes y 56 oficiales, en un intento por reaccionar ante la nueva ola delictiva que ahora afecta también a la Capital Federal.
León Arslanian ayer, en La Plata, durante el anuncio de la nueva purga en la Bonaerense. Anticipó, además, una "amnistía" para policías sumariados por "hechos leves".
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Con la de ayer, Arslanian eslabona dos depuraciones masivas en poco más de dos semanas: el 15 de mayo pasado, el ministro echó a 303 policías. Y las purgas no terminan acá: quedan todavía, según indicaron voceros oficiales, Informate más
Pero, además, la decisión de Arslanian implica un gesto de fuerza en un momento de extrema tensión entre el gobierno y los policías retirados, en torno a un proyecto para ubicar a civiles -designados por el Ejecutivopara administrar la Caja de Jubilados.
Como en la purga de mayo, esta vez, el argumento es que los oficiales y suboficiales expulsados están «sospechados» de haber cometido «graves delitos».
Entre los depurados está, como caso paradigmático, el comisario
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