Extraño menú para una emisora cultural: ayer, desde las 9 de la mañana y hasta el mediodía, el canal Encuentro, dependiente del Ministerio de Educación, modificó su programación habitual para transmitir en directo la sentencia a cadenaperpetua en el juicio contra el policía Darío Poblete, que disparó contra el maestro neuquino Carlos Fuentealba.
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Más allá de la legitimidad del fallo en este penoso caso para el país en general y el gremio docente en particular, la decisión del gobierno de valerse de un canal, que fue creado para otros fines, como la difusión de materiales culturales, hirió una vez más la independencia de contenidos en materia de medios del Estado.
Ninguna alternativa es válida: si la voluntad por transmitir el juicio fue del mismo canal, a cuyo frente está el cineasta Tristán Bauer, se trató de un desvío de programación que nada tiene que ver con su perfil específico. Si en cambio Encuentro fue obligado a ceder su espacio para hacerlo (lo que parece más probable), la medida fue manipuladora. Y a nadie le hizo bien.
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