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Esta mujer, que había quedado gravemente desfigurada, tiene ahora un rostro que no es el suyo ni el de la donante, sino una cara híbrida. Se trata de un injerto con gran significado simbólico, pues vivir con parte del rostro de un muerto no es algo que parece fácil. Informate más
La mujer había quedado gravemente desfigurada en mayo pasado luego de ser mordida por un perro. «Más allá de las consecuencias estéticas, la herida provocó graves lesiones que la disminuyeron tanto para la elocución como para la masticación», según los cirujanos. La operación es el resultado de una «colaboración estrecha» entre los equipos del profesor Bernard Devauchelle, especialista de cirugía maxilo-facial del Centro Hospitalario Universitario (CHU) de Amiens (Norte), donde se realizó la intervención, y el equipo del profesor Jean-Michel Dubernard del hospital Edouard Herriot del CHU de Lyon (centro-este).
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