14 de noviembre 2025 - 11:12

Por qué el 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes

La jornada busca concientizar sobre la importancia de la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso a los tratamientos adecuados.

La fecha recuerda el nacimiento de Drederick Banting, uno de los científicos que descubrió la insulina.

La fecha recuerda el nacimiento de Drederick Banting, uno de los científicos que descubrió la insulina.

Cada 14 de noviembre el mundo recuerda una enfermedad crónica que, pese a los avances científicos y a los tratamientos disponibles, sigue creciendo. El Día Mundial de la Diabetes, una iniciativa impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Diabetes, busca poner en primer plano una condición que afecta a personas de todas las edades y que, cuando no se detecta o no se controla a tiempo, puede derivar en complicaciones graves.

En América Latina, distintos especialistas advierten que su impacto no deja de aumentar y que la falta de controles, el acceso desigual a la atención médica y los cambios en los hábitos de vida alimentan esta tendencia. Por eso, la jornada apunta a reforzar la importancia de la prevención, el diagnóstico temprano y el acompañamiento de quienes conviven con la enfermedad.

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14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes

El Día Mundial de la Diabetes nació en 1991 como una respuesta urgente al crecimiento de esta enfermedad. Establecido por la OMS y la Federación Internacional de Diabetes, logró convertirse en una fecha oficial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con alcance global y campañas que llegan a millones de personas.

El objetivo es visibilizar una afección crónica que puede aparecer en todas las edades y que, sin controles adecuados, deriva en complicaciones graves en órganos centrales como el corazón, los riñones, los ojos o los nervios.

La elección del 14 de noviembre se debe al nacimiento de Frederick Banting, quien junto a Charles Best, descubrió la insulina en 1922, un avance que abrió la puerta a nuevas formas de tratamiento.

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Cada año la OMS propone un eje temático y en la edición 2025, el foco está puesto en “la diabetes en todas las etapas de la vida”, un lema que busca reforzar que no se trata solo de una cuestión individual, sino de un desafío que exige hábitos saludables, políticas públicas y acceso a la atención médica.

Tipos de diabetes

De acuerdo al Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK, por sus siglas en inglés), la diabetes es una condición crónica en la que el organismo mantiene niveles de azúcar en sangre más altos que el promedio.

La glucosa (que proviene tanto de los alimentos como de la producción interna del cuerpo) es la energía que necesitan las células para funcionar. Para que ese combustible llegue a destino, interviene la insulina, una hormona que fabrica el páncreas y que actúa como una especie de llave, ya que permite que la glucosa salga del torrente sanguíneo e ingrese a los tejidos.

Y, cuando tenes esta enfermedad, ese mecanismo deja de funcionar correctamente. Puede ocurrir porque el cuerpo no genera insulina, la produce en una cantidad insuficiente o las células no logran aprovecharla de manera adecuada.

Como consecuencia, la glucosa se acumula en la sangre, lo que con el tiempo puede afectar a distintos como los ojos, los riñones, los nervios y el corazón. Hay distintos tipos de afecciones:

Diabetes tipo 1

Es una condición en la que el sistema inmunológito ataca por error las células del páncreas encargadas de producir insulina. De esta manera, el organismo deja de fabricarla o produce cantidades mínimas.

Suele diagnosticarse en la infancia o adolescencia, aunque puede aparecer a cualquier edad. Las personas con este tipo dependen de inyectarse insulina diaria para vivir.

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Diabetes tipo 2

Es la forma más frecuente. En este caso, las células del cuerpo no utilizan la insulina de manera eficiente y el páncreas no logra compensar esa demanda adicional.

Está fuertemente asociada al sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo y los antecedentes familiares. Puede desarrollarse lentamente durante años y, en muchos casos, pasa inadvertida. Cambios en el estilo de vida pueden retrasar su aparición o incluso revertirla en etapas iniciales.

Diabetes gestacional

Ocurre durante el embarazo cuando el cuerpo no logra producir la insulina extra que necesita en ese período. Generalmente desaparece luego del parto, aunque aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 más adelante. En muchos casos no presenta síntomas, por lo que el diagnóstico se realiza mediante estudios de rutina entre las semanas 24 y 28 de gestación.

Prediabetes y otros tipos menos comunes

La prediabetes aparece cuando la glucosa en sangre está elevada, pero aún no alcanza los valores de diabetes tipo 2. Es una señal de alerta importante, ya que aumenta el riesgo de progresar a la enfermedad.

También existen formas menos comunes, como la diabetes monogénica, causada por alteraciones genéticas puntuales, o la que se desarrolla tras cirugías o enfermedades que dañan el páncreas.

Síntomas de la diabetes y tratamientos

Los síntomas varían según el tipo de diabetes, pero hay algunos recurrentes: sed intensa, aumento de la frecuencia urinaria, hambre constante, fatiga, visión borrosa, pérdida de peso sin causa aparente o heridas que tardan en cicatrizar.

En la diabetes tipo 1 suelen aparecer de forma brusca. Sin embargo, en la tipo 2, pueden desarrollarse lentamente, hasta pasar inadvertidos durante meses o años.

El tratamiento busca mantener los niveles de glucosa dentro de un rango saludable y evitar complicaciones a largo plazo.

  • Tipo 1: requiere insulina diaria, administrada por inyecciones o bombas de infusión.
  • Tipo 2: puede controlarse a través de cambios en la alimentación, actividad física regular y descenso de peso. Muchas personas también necesitan medicamentos orales o inyectables.
  • Gestacional: implica un seguimiento estricto durante el embarazo, con ajustes en la dieta y actividad física; en algunos casos se necesita insulina.

Además del acompañamiento médico, el control periódico es fundamental. Medir la glucosa, monitorear la presión arterial y los niveles de colesterol ayuda a reducir riesgos cardiovasculares y complicaciones en órganos clave.

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