Nuestro cerebro reacciona de formas diferentes a distintos estímulos sensoriales, y cuando se trata de música, algunos géneros provocan mayor actividad cerebral que otros.
Según el estudio, el reggaetón genera en las personas una especie de “pulso interno” que sigue el ritmo tratando de predecir el siguiente pulso.
Nuestro cerebro reacciona de formas diferentes a distintos estímulos sensoriales, y cuando se trata de música, algunos géneros provocan mayor actividad cerebral que otros.
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Un estudio realizado por investigadores del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria de España, comparó cuatro géneros musicales diferentes y descubrió que el reggaetón es bueno para el cerebro.
En el estudio participaron 28 personas que no contaban con formación musical y sus gustos musixcales eran variados. Los estilos seleccionados fueron:
Los investigadores seleccionaron dos temas musicales de cada género, entre ellos, se encontraba "Shaky shaky" de Daddy Yankee y “Ginza” de J Balvin.
Los resultados demostraron que el perreo provoca una mayor activación en las regiones de nuestro cerebro responsables del procesamiento no solo los sonidos, sino también del movimiento.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores es que el reggaetón activó una región primitiva del cerebro: los ganglios basales.
Según los expertos, los ganglios “Son grupos de neuronas que están en zonas profundas del cerebro y que se encargan de modular la postura, de empezar y terminar un movimiento, además de estar involucrados en el sistema de recompensa o placer”.
Las conclusiones a las que llegaron los expertos con la investigación son que los efectos del reggaetón en nuestro cerebro se deben aparentemente a su estilo peculiar de patrones repetitivos y con potencia, lo que genera en las personas una especie de “pulso interno” que sigue el ritmo tratando de predecir el siguiente pulso y eso nos prepara para el perreo.
Por el contrario, la música clásica suele ser mucho más compleja en cuanto a su estructura y construcción, con mucha variedad tímbrica y melódica, además que su ritmo normalmente es cambiante, es decir, no se mantiene idéntico todo el tiempo. Eso al parecer no genera la misma actividad cerebral que otros géneros más “predecibles”.
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