Tres delincuentes intentaron robar ayer en la Fundación de las Madres de Plaza de Mayo, en el porteño barrio de Montserrat, donde se encontraban 16 personas a las que mantuvieron cautivas, aunque la Policía logró frustrar el robo.
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Allí, Hebe de Bonafini administra la construcción de viviendas que la Fundación hace en la Ciudad de Buenos Aires con fondos de la Nación y del distrito porteño.
Uno de los ladrones fue detenido cuando corría por la calle y otros dos escaparon descolgándose por una ventana, según dio cuenta la Policía, que también logró detener, horas más tarde, a otro que estaba escondido en la terraza de un edificio lindero. El abogado de la fundación, Sergio Schoklender, aseguró que fue «un intento de robo común y corriente, sin ningún tipo de vinculación política».
El asalto ocurrió a las 10 de la mañana en las oficinasde la Fundación Madres de Plaza de Mayo, en el quinto piso de Alsina 1586, a una cuadra y media del Departamento Central de la Policía Federal.
Los tres delincuentes habrían llegado vestidos con ropas de trabajo y cascos para simular que eran obreros, y con el ardid de ir a realizar refacciones lograron ingresar al edificio. Una vez en las oficinas, exhibieron sus armas y amenazaron a 16 personas que estaban trabajando en el lugar. Inclusive, al escapar, los delincuentes dejaron ropas tiradas en las calles aledañas al edificio de Alsina.
Encerrados
Los asaltantes maniataron a los trabajadores con cinta de embalar y los encerraron en una habitación y un baño a medida que iban llegando; les exigieron una importante suma de dinero que no había en el lugar y comenzaron a recolectar las pertenencias de los rehenes.
Al parecer, una de las personas que estaba siendo asaltada logró enviar un mensaje de texto por su teléfono móvil a un amigo, que habría llamado al número de emergencias de la Policía. Por eso en un principio el caso se tomó como el de una toma de rehenes, aunque la Policía aclaró que, si bien las personas habían estado privadas de su libertad, «no se trató de una toma de rehenes».
Un fuerte operativo policial se dispuso en la zona ante el alerta, lo que alcanzó para que los delincuentes se dieran a la fuga. «Salieron por una ventana de una cocina que da a un vacío. Bajaron como gatos por un caño con riesgo para sus vidas porque desde un quinto piso se pudieron haber caído», explicó el jefe de prensa de la Policía Federal, comisario Néstor Rodríguez.
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