Fue uno de los episodios más sangrientos en la historia de las barras del fútbol argentino. Las dos facciones violentas de la hinchada de River se enfrentaron durante meses, y a mediados de 2007, mataron a Gonzalo Acro, uno de los líderes. Una década después, confirmaron la condena perpetua de William, el menor de los hermanos Schlenker, entonces los jefes de la parcialidad, y quien ahora reconoció estar "destrozado" pero alegó no haber formado parte del mencionado crimen
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"La verdad que muy sorprendido y anímicamente destrozado. Preparando todo para apelar ante la Corte Suprema de Justicia", quien fue detenido el martes luego de ser confirmada su pena.
Acro fue asesinado de tres tiros el 9 de agosto de 2007 a la salida de un gimnasio en el barrio porteño de Villa Urquiza, y por el hecho habían sido condenados a prisión perpetua un grupo de barras, entre ellos los hermanos Alan y William Schlenker, quienes encabezaban uno de los grupos antagónicos de "Los Borrachos del Tablón".
"Mi hermano y yo no tenemos nada que ver con el crimen de Gonzalo Acro. Llevaba seis meses sin ir a la cancha cuando lo asesinaron", insistió Schlenker en diálogo con C5N.
Además, recordó que "en el juicio de Acro pasaron 300 testigos. Ahí quedó claro que en la batalla del playón (episodio violento en las afueras del Monumental), Gonzalo cortó el cuello al 'Urko' Berón, de la banda de Palermo. Quedó claro que fueron ellos quienes mataron a Acro".
"A nosotros nos ponen en calidad de instigadores. Está probado que estábamos muy lejos del lugar del crimen. Lo más grave del juicio es que nos cambiaron la acción humana. Nunca supieron de qué acusarnos", fustigó quien fura uno de los líderes de "Los Borrachos del Tablón".
"A lo largo del juicio los que declaraban eran de la barra oficial que mandaba (Adrián) Rousseau. Ellos fueron los que realizaron el ataque del playón. Desviaron la investigación y el móvil", apuntó.
Los hermanos Schlenker fueron condenados en 2011 por el crimen de Acro, un episodio que llegó como consecuencia de una interna muy cruenta y de la que se mencionaban lazos políticos dentro del club. Por entonces el presidente era José María Aguilar, de quién el exbarra no tiene un buen recuerdo.
"A mí me ponen ahí por haber pertenecido a la barra en su momento. Yo en el 2007 cometí la locura de enfrentarme con Aguilar. Toda esa organización con él a la cabeza y la barra oficial actuó en nuestra contra", sentenció Schlenker.
Por último, el condenado apuntó contra el último gran dirigente del fútbol argentino. "Aguilar era el hijo predilecto de Julio Grondona, que era Don Corleone".
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