El rebrote de hechos delictivos en territorio porteño parece haber desplegado toda su furia. En los últimos días, garajes, estaciones de servicio, comercios, edificios, peatones y hasta una iglesia fueron robados, amenazas y violencia mediante.
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Una familia fue tomada como rehén durante más de una hora en Palermo y un hombre resultó herido de bala en medio de un tiroteo. Asimismo, dos peatones fueron despojados de pertenencias y dinero por delincuentes que los sorprendieron en la vía pública, en los barrios de Balvanera y Pompeya.
El gobierno insiste con que este rebrote delictivo puede vincularse a los policías desplazados en las últimas semanas. No obstante, el mayor ejecutor de «purgas» en la fuerza policial, pero del conurbano, el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, aseguró ayer que la ola delictiva en la provincia de Buenos Aires no tenía relación con los policías desvinculados. Otro punto que parece no ser exacto es que pese a que la cantidad de episodios que se hicieron públicos parece incrementarse día a día, los datos oficiales elaborados por la Secretaría de Seguridad Interior señalan que los robos disminuyeron en la Capital Federal en lo que va del año respecto del mismo período de 2003.
• Uno de los episodios más violentos se produjo en el barrio de Las Cañitas el domingo,
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