Se estima que la ballena habría viajado durante la jornada desde la entrada del Támesis, atravesando las compuertas que regulan el nivel de las aguas.
La Royal National Lifeboat Institution envió a un buque especial para analizar la condición del animal.
Liz Sandeman, médica del Grupo Marine Connection, una organización que cuida de ballenas y delfines, participó de esa expedición.
La especialista sostuvo que "todo parece indicar que es una ballena muy saludable y que está relajada, respira normalmente y su peso parece normal".
Sin embargo, aclaró que el gran número de botes, buques y embarcaciones que atraviesan diariamente el Támesis "podría poner en peligro la vida del mamífero".
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