Uno de los testigos que declaró en el juicio por el homicidio del modelo publicitario Diego Rodríguez, cometido en octubre de 2010 durante un asalto en el barrio de Liniers, dijo que el único imputado "estaba enyesado y no se podía mover" al momento del crimen y que en el barrio donde vivían ambos "se comentaba que no fue él".
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En ese sentido también hablaron con la prensa los padres de la víctima, Julio Rodríguez y su esposa Matilde, al coincidir en que no sabían "quién participó directamente en el asesinato" y que "habría que ver qué participación" tuvo el acusado, Juan Pablo Peralta (25).
Con la presencia de más de 20 familiares y amigos de la víctima, el juicio comenzó en la pequeña sala del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 porteño, ubicada en el sexto piso del Palacio de Tribunales en Talcahuano 550.
Peralta, asesorado por el defensor oficial Gustavo Iglesias, se negó a declarar, por lo que los jueces Guillermo Jorge Yacobuzzi, Ricardo Gregorio Rongo y Leonardo José De Martini dieron paso al primero de los testigos citados.
Se trata de Rubén Alberto Uhalte, el jubilado que identificó a Peralta como quien le robó a mano armada el auto Fiat Palio gris que luego fue visto por otro testigo en la escena del homicidio de Rodríguez, menos de una hora más tarde.
Uhalte reconoció a Peralta y la pistola Pietro Beretta calibre 9 milímetros con la que fue asaltado y que luego del homicidio se cotejó con la vaina servida junto a la camioneta del modelo.
Sin embargo, tanto Uhalte como otro testigo que vio el robo desde la vereda de enfrente dijeron al Tribunal que no notaron que el ladrón tuviera dificultades para caminar, en oposición a la Peralta, quien dijo que en la época del crimen de Rodríguez estaba enyesado porque le habían disparado en una pierna.
El último de los testigos fue Héctor Soria, un carnicero cuyo comercio estaba ubicado en la villa 15, conocida como Ciudad Oculta, donde veía habitualmente a Peralta. De acuerdo con Soria, cuando dos días después del crimen el imputado fue detenido, "estaba con yeso porque le habían pegado dos tiros y lo sacaban (quienes vivían con él) en el sillón a la calle. No podía caminar".
Además, Soria relató que "en la villa se sabía" quién mató Rodríguez y que "los comentarios que se escucharon son que no fue él (por Peralta), no fue porque estaba sentado ahí".
En tanto, los padres del modelo, representados por los abogados Lucas Randi y Mariano Facciuto, dijeron a la prensa que esperaban que durante el juicio "alguien pueda aportar más datos para llegar a un resultado más justo".
"No sabemos quién participó directamente en el asesinato, sabemos que estuvieron mínimo tres" (delincuentes), dijo hoy a la prensa la madre de la víctima, en referencia a que sospechan que Peralta formaba parte de una banda a cuyos integrantes no delató. El juicio se reanudará mañana a las 10, cuando continuará la ronda de testigos, informaron fuentes judiciales. El crimen de Rodríguez fue cometido a las 21.30 del 4 de octubre de 2010, cuando se dirigía en su camioneta Ford EcoSport a buscar a su novia, con quien convivía desde hacía meses, a la casa de sus padres, en el pasaje El Chacho 680, de Liniers.
Cuando estaba estacionando, un Fiat Palio gris se le cruzó adelante y dos delincuentes descendieron, lo amenazaron con armas y le exigieron la entrega de la camioneta. Durante el asalto, el modelo recibió un balazo en la cabeza y quedó tirado adentro de su propia camioneta, mientras que los ladrones volvieron a subir al Palio y escaparon a toda velocidad sin concretar el robo.
Rodríguez fue trasladado al Hospital Santojanni, donde ingresó en gravísimo estado, fue operado dos veces y finalmente murió cerca de las seis de la mañana del día siguiente.
En tanto, horas después del crimen fue encontrado el Palio gris abandonado en Ciudad Oculta, donde dos días más tarde la policía detuvo al acusado Peralta, luego procesado con prisión preventiva por el "homicidio criminis causa" del modelo y el "robo calificado" del auto utilizado en el asesinato.
Casi en paralelo a esta detención, en otro operativo en Villa Cildáñez, los efectivos apresaron a dos sospechosos que se habían resistido a ser identificados, a uno de los cuales, llamado Diego Galloso, se le cayó una pistola Pietro Beretta calibre 9 milímetros con la numeración limada.
Los peritos cotejaron posteriormente esta pistola con la vaina servida hallada en el interior de la Eco Sport del modelo asesinado y así constataron que se trataba del arma homicida, por lo que Galloso quedó imputado por "encubrimiento" en la causa por el homicidio y será juzgado más adelante.
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