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Se trata de Cristian Ramaro, un joven estudiante de Derecho de 27 años y que trabaja en la empresa de su padre Víctor, propietario de la firma de catamaranes La Interisleña SA, dedicada a trasportes por el Delta y hacia la costa uruguaya.
El secuestro se produjo a las 7.15 del martes, a pocas cuadras del domicilio de Ramaro, cuando el joven se trasladaba a bordo de un vehículo Ford 4x4 para cumplir con obligaciones laborales.
Hasta anoche, según indicaron a este diario altas fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense, la familia Ramaro habría recibido al menos una comunicación telefónica en la que se le exigía una cifra millonaria para liberar con vida al muchacho.
Las mismas fuentes explicaron que la banda cuenta con infraestructura y logística suficientes como para mantener al joven secuestrado por un plazo mediano o largo, y que no se habría tratado de un hecho «al voleo».
La familia Ramaro cuenta con custodia de 19 a 7; el secuestro de Cristian se habría producido tan sólo 15 minutos después del retiro del vigilante.
Según indicaron allegados a la familia, la custodia estaría encarada por personal de Prefectura Naval. No obstante, voceros de esta fuerza aseguraron a este diario que el año pasado, tras un aparente intento de secuestro del padre del joven, se dispuso judicialmente una custodia para los Ramaro que por elección del empresario no habría sido cumplida por efectivos de la Policía Bonaerense sino de la Prefectura.
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