La experta en meteorología Mila Zinkova desarrolló una nueva teoría en torno al hundimiento del Titanic el 15 de abril de 1912. Gracias a las lecturas de la brújula del trasatlántico, llegó a la conclusión que una llamarada solar pudo haber influido en el evento.
La llamarada solar es una liberación repentina e intensa de radiación electromagnética. La misma es equivalente a las bombas de hidrógeno.
Varios de los sobrevivientes describieron haber visto una aurora boreal mientras naufragaban. Al principio pensaban que se trataba del amanecer, pero luego esa luz se fue apagando.
Una llamarada solar puede interferir con las comunicaciones de la nave, según el estudio publicado en la revista "Royal Meteorological Society". De esta manera, se explica el bloqueo de los llamados de socorro y las respuestas.
Técnicamente, una aurora boreal es la interacción del la atmósfera de partículas cargadas del sol. Las mismas se producen cerca de los polos.
La tragedia del Titanic es una de las más recordadas de la historia. El transatlántico que iba de Southampton, Inglaterra, a Nueva York, Estados Unidos, chocó contra un iceberg y se hundió. Fallecieron 1.496 de los 20208 tripulantes.
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