12 de abril 2007 - 00:00

Advierte la Corte, otra vez, por desmesura presidencial

Un clásico argentino es que los jueces busquen, una vez en el cargo, distancia de los políticos que los promovieron. Lo saben todos los ex presidentes, víctimas recurrentes de la ilusión de que una Justicia propia les aseguraría un retiro tranquilo. Comienza el kirchnerismo a beber esa ponzoña cuando ve que el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, insiste en reclamarle a Néstor Kirchner moderación en el trato con el Poder Judicial. Los magistrados del supremo tribunal se habrán visto en los zapatos de los jueces de la Cámara de Casación Penal de la Nación, insultados desde la tribuna por Kirchner por demorar expedientes en los que no pueden actuar porque están recusados. Lorenzetti ayer por radio, y antes en un congreso de jueces, volvió a señalar al Poder Ejecutivo por sus avances y mostró los primeros gestos de quien quiere, como antes Julio Nazareno, convertirse en el jefe de la Justicia y en vocero de la corporación ante los políticos. Un clásico argentino es que los jueces busquen, una vez en el cargo, distancia de los políticos que los promovieron. Lo saben todos los ex presidentes, víctimas recurrentes de la ilusión de que una Justicia propia les aseguraría un retiro tranquilo. Comienza el kirchnerismo a beber esa ponzoña cuando ve que el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, insiste en reclamarle a Néstor Kirchner moderación en el trato con el Poder Judicial. Los magistrados del supremo tribunal se habrán visto en los zapatos de los jueces de la Cámara de Casación Penal de la Nación, insultados desde la tribuna por Kirchner por demorar expedientes en los que no pueden actuar porque están recusados. Lorenzetti ayer por radio, y antes en un congreso de jueces, volvió a señalar al Poder Ejecutivo por sus avances y mostró los primeros gestos de quien quiere, como antes Julio Nazareno, convertirse en el jefe de la Justicia y en vocero de la corporación ante los políticos.

Alfredo Bisordi
Alfredo Bisordi
Ricardo Lorenzetti consideró ayer que «es bueno» que se discuta públicamente sobre el funcionamiento de la Justicia, pero advirtió que quienes tienen responsabilidades de gobierno deben actuar «de modo diferente» al de los simples ciudadanos. El presidente de la Corte aludió de esta manera a la polémica que se originó cuando Néstor Kirchner y otros funcionarios criticaron a los miembros de la Cámara de Casación Penal, reprochándoles lentitud en el tratamiento de las causas por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura.

Es la segunda vez que Lorenzetti llama la atención en público al gobierno. Tras la pelea entre el camarista Alfredo Bisordi y Kirchner, la Corte sacó un pronunciamiento contra la desmesura del gobierno en el ataque a la Justicia. El rol que jugó Lorenzetti en esa declaración elevó su perfil. Ciertamente la administración kirchnerista está en una encerrona. No puede agarrarlo de los pantalones y tirarlo por la ventana porque fue esta administración la que promovió -Cristina Fernández mediante- la llegada del santafesino al máximo tribunal. Precisamente,lo eligió por su independencia. Quedaríamal si ahora pretendiera desautorizarlo.

El abogado, que por primera vez se calzó el traje de magistrado gracias a la renovación de la Corte Suprema, dio muestras de este criterio independentista en un intercambio de opinión que mantuvo con magistrados de América latina, España y Portugal. Los jueces extranjeros participan de la Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Magistrados (FLAM) que se realiza en el hotel Panamericano. Entre ellos también estaba Maja Tratnik, que es jueza de la Corte Suprema de Eslovenia.

El juez impresionó en la apertura de ese encuentro por el contenido de su discurso y por la habilidad expositiva. Sin usar el atrio como tribuna política, Lorenzetti historió que en la Edad Media la Justicia era un tema que se exponía como un espectáculo ante el pueblo para que éste se cobrara la vindicta. Para enardecer a ese público se utilizaban palabras altisonantes que, luego, fueron desplazadas por otras como debido proceso, mesura o prudencia. Y se lamentó el retorno a esa época donde -dijo- todo se hace con la idea de exponerlo al público con palabras grandilocuentes.

Es decir, criticó a la Casa Rosada con términos moderados pero explosivos por sus significado.

El discurso del santafesino acaparó todo el elogio. Miguel Camino, el ex presidente de la poderosa Asociación de Magistrados y uno de los pocos líderes indiscutidos del Poder Judicial, se refirió a Lorenzetti diciendo que no había sido invitado al congreso sólo por su calidad de presidente de la Corte Suprema sino porque se le reconocía su fuerte liderazgo en la defensa de la independencia de la Justicia.

Los jueces comunes, los que no lo conocían, veían en Lorenzetti a un hombre que no conocía el Poder Judicial y que estaba influido por el gremio abogadil. Tenían de él una versión de derecho acotado. Pero ahora quienes cuestionaronsu aparición reconocen que el juez de tribunal supremo tiene aspiraciones a pararse en el lugar de cabeza del Poder Judicial y ser líder en la defensa de la independencia de la Justicia ante los ataques políticos.

Recordaban esos jueces comunes que la actitud de Lorenzetti de batallar de igual a igual con el poder político tiene pocos antecedentes. El más cercano es ubicable en la época de Julio Nazareno cuando el riojano peleó con Eduardo Menem. El gobierno menemista pretendía darle en la reforma constitucional el manejo de toda la Justicia al Consejo de la Magistratura y crear una Corte constitucional pura, influidos por el pensamiento de Héctor Masnatta y Eduardo Righi.

Las diferencias son el estilo y la edad. Lorenzetti tiene 52 años y los jueces inferiores ya imaginan una continuidad prolongada. Por eso ahora todos están encolumnados detrás de este santafesino que sin ser juez llegó a la Corte Suprema.

Por algo Camino dijo: «esta vez sí que los jueces y la Corte Suprema estamos todos unidos en la defensa de la independencia del Poder Judicial. Además, tenemos el liderazgo de la Corte Suprema y de su presidente». Se refería a Lorenzetti.

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