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En su fuero íntimo, los supremos saben que pasará un buen tiempo hasta que el promocionado tema llegue a la Corte, y que cuando esto suceda no serán ellos quienes deban decidir si corresponde el cobro tributario. Por el contrario, la cuestión deberá ser resuelta por conjueces abogados, ya que también estarían impedidos de hacerlo los presidentes de las cámaras federales de todos el país.
Pero, además, en el Congreso no avanza el proyecto de ley que tiene media sanción de Diputados. Los senadores esperan la señal del gobierno para aprobar el pago de Ganancias de los jueces, pero saben que esa posición redundará en una catarata de juicios contra el Estado promovida por los propios magistrados.
La cuestión no es menor: los jueces sostienen que cuando en 1938 se pactó su salario se estableció el cálculo sobre la base de la existencia de la eximisión de ese impuesto, y que si ahora se lo quita significaría una reducción salarial y, por lo tanto, se estaría violando la intagibilidad de sus sueldos.
Sobre ese eje versó una distendida conversación que ayer mantuvo el vicepresidente del Senado,
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