La tercera jornada de audiencias en el juicio a Carlos Carrascosa por la muerte de su esposa tuvo como punto importante la lectura del informe de balística pericial de la Policía Científica, que detalla el hallazgo de un proyectil achatado, más conocido por estar identificado como un «pituto». Además, se incorporó al debate el informe de la autopsia que se le realizó a María Marta el 2 de diciembre de 2002, junto con la presentación de otras pruebas que incluyen pericias químicas y patológicas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El informe leído por el secretario del tribunal señala que el 18 de diciembre de 2002 comenzó la búsqueda del proyectil, que incluyó una retroexcavadora,una autobomba, un detector de metales, y dos días de trabajo por parte de bomberos, peritos, y un acusado de encubrimiento para el hallazgo.
El registro se realizó en las cañerías, en el inodoro (que se retiró del lugar) y a partir de allí comenzó el recorrido de búsqueda hasta el pozo ciego donde fue descubierta la bala. «En la cámara séptica se hallaron tres balas», leyó el secretario, causando una reacción de asombro entre los presentes; luego se corrigió y dijo baldes, lo cual les devolvió el aliento a los periodistas asombrados por el informe. El fiscal Diego Molina Pico se tentó por un rato por el pequeño error que generó distensión entre el público.
Por otra parte, fueron los propios familiares quienes le contaron al fiscal que en el piso del baño, donde apareció muerta María Marta, encontraron un trozo de metal achatado que confundieron con un «pituto» y lo tiraron al inodoro. Así fue como se comenzó a investigar sobre posibles elementos de prueba desperdigados en la casa del country Carmel de Pilar.
La bala encontrada por los peritos de la Policía Científica de San Isidro en el pozo ciego correspondía a un revólver calibre .32 largo, y no era un simple pituto para sostener una estantería, como supusieron algunos familiares de María Marta al tirar dicho objeto por el inodoro. En realidad fue el primer proyectil disparado a distancia, que no llegó a penetrar en el cráneo de la víctima. La historia del presunto « pituto» es uno de los puntos centrales de la acusación del fiscal Molina Pico, quien cree que los que participaron del «cónclave del pituto» notaron que se trataba de una bala y la arrojaron al inodoro para deshacerse de una prueba.
Además, en la audiencia de ayer se leyó el informe de la autopsia que se le realizó a María Marta por pedido del fiscal instructor. Dicho escrito tiene fecha del 2 de diciembre de 2002 y está firmado por la Dirección General de Policía Científica. El estudio se extendió entre las 17.05 y las 19.30 de ese día. Los resultados muestran el hallazgo de «seis lesiones contuso perforantes», «fractura y hundimiento de cráneo», y el descubrimiento entre «la masa encefálica de cinco proyectiles desnudos deformados». El informe concluye que la muerte, el 27 de octubre de 2002, fue a raíz de un paro «cardiorrespiratorio traumático producido por disparos de un arma de fuego».
María Marta, encontraron un trozo de metal achatado que confundieron con un «pituto» y lo tiraron al inodoro. Así fue como se comenzó a investigar sobre posibles elementos de prueba desperdigados en la casa del country Carmel de Pilar. La bala encontrada por los peritos de la Policía Científica de San Isidro en el pozo ciego correspondía a un revólver calibre .32 largo, y no era un simple pituto para sostener una estantería, como supusieron algunos familiares de María Marta al tirar dicho objeto por el inodoro. En realidad fue el primer proyectil disparado a distancia, que no llegó a penetrar en el cráneo de la víctima. La historia del presunto « pituto» es uno de los puntos centrales de la acusación del fiscal Molina Pico, quien cree que los que participaron del «cónclave del pituto» notaron que se trataba de una bala y la arrojaron al inodoro para deshacerse de una prueba.
Además, en la audiencia de ayer se leyó el informe de la autopsia que se le realizó a María Marta por pedido del fiscal instructor. Dicho escrito tiene fecha del 2 de diciembre de 2002 y está firmado por la Dirección General de Policía Científica. El estudio se extendió entre las 17.05 y las 19.30 de ese día. Los resultados muestran el hallazgo de «seis lesiones contuso perforantes», «fractura y hundimiento de cráneo», y el descubrimiento entre «la masa encefálica de cinco proyectiles desnudos deformados». El informe concluye que la muerte, el 27 de octubre de 2002, fue a raíz de un paro «cardiorrespiratorio traumático producido por disparos de un arma de fuego».
Dejá tu comentario