28 de febrero 2005 - 00:00

Descubren más vinculaciones de Southern Winds con drogas

Descubren más vinculaciones de Southern Winds con drogas
El empleado de Southern Winds Walter Beltrame ya había intentado embarcar valijas sin pasajeros, según surge de la investigación judicial. Sucedió un mes antes de que los 60 kilos de cocaína aparecieran en el aeropuerto de Barajas el 17 de setiembre de 2004. La empresa le hizo un sumario interno, pero igual lo envió a España después de que la Guardia Civil incautara el cargamento de drogas.

Se conoció, también, que la división de Drogas Peligrosas no revisó durante un año los vuelos de Southern Winds, pero sí controlaba con rigor los de Iberia, cuyos mostradores se encontraban a dos metros de la cuestionada aerolínea.

En la causa se ha constatado que Beltrame sería el «hombre de confianza» del gerente comercial Fernando Arriete y que la empresa era una especie de «línea blanca»: una aeromoza podía traficar drogas entre sus pechos. Aviones que viajaban vacíos a un poblado peruano, sin que el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, pidiera explicaciones a la empresa que subsidiaba sobre una ruta que no era redituable. Y el viaje de más de 350 valijas sin pasajeros. Cuál fue su destino es lo que se ignora. Al paquete de irregularidades se suma que la pareja de españoles detenidos en Cádiz María Elena Toimil Batán y José Ramón González, que eran pasajeros frecuentes de SW, ingresaron 26 veces en el país, pese a que tenían un pedido de captura internacional desde 1995. Incluso, el juez cree tenerlos identificados en el padrón electoral.

Tres investigadores revisaron el fin de semana el caso del tráficode drogas en Southern Winds. Uno respaldó la versión que la empresa dio ante la Justicia, y los otros dos refutaron su contenido. Veamos:

• La empresa asegura que nunca vio la droga en España. Que la Guardia Civil le avisó a Flavio Cañoto, jefe de base de SW en Barajas, pero el empleado nunca vio siquiera un acta de incautación. La comunicación fue el día 22, cuatro días después de que las valijas quedaran girando en la cinta de equipajes del aeropuerto de Barajas.

• La empresa envió a España a un experto en seguridad para indagar acerca del episodio y obtener información de la investigación. El experto, Andrés Machado, regresó con las manos vacías. Sin fotos de la droga, sin peritajes, sin nada.

• El 27 de setiembre se ordenó la investigación interna en la empresa. La comanda la gerencia de calidad y seguridad por orden de
Christian Maggio. Los directivos de SW le piden a la PAN los videos del movimiento del aeropuerto con el argumento de una posible «carga irregular». La Policía Aeronáutica le reclama una or den judicial para entregarlos.

• La pesquisa dentro de la empresa determina que el supervisor de Tráfico,
Claudio Baudino, ordenó despachar las maletas por una orden del encargado de atención al pasajero Walter Beltrame, quien lo llamó desde Madrid. El «station manager» lo hizo por pedido del gerente comercial de la aerolínea, Fernando Arriete. Las maletas tenían como destinatarios los «pasajeros frecuentes» María Elena Toimil Batán y José Ramón González Villar.

• El 4 de octubre a la noche un abogado convence a los
Maggio de hacer la denuncia y el 5 la materializan en un juzgado federal. El 11 de enero, Southern Winds se presenta en la Justicia española y pide ser tenida como parte en la investigación por este caso. . Para la empresa está probado que Beltrame conocía a los «camellos» españoles Taimil Batán y González Villar. Y que el trío de «empleados infieles» tenía su «conexión ibérica» en Claudio Tamburrini, un empleado en el aeropuerto de Barajas, que debía recoger las valijas. Beltrame lo conocía por haberse hospedado en su casa en 2000.

• Al menos, 14 empleados de tráfico declararon que embarcar valijas estaba prohibido. Sin embargo,
un mes antes, Beltrame habría intentado embarcar equipaje sin pasar por los controles. El jefe de Base, Salvador Florio, se lo impidió.

Quienes siguen de cerca la causa judicial descreen que la empresa haya sido engañada por
«empleados infieles» y aseguran que denunció la aparición de drogas en Barajas a sabiendas de que la Justicia española podría requerir la detención de los directivos de la empresa e impulsar su extradición. Esta es la versión.

La autodenuncia en la Justicia argentina es la mejor estrategia para evitar un pedido de extradición desde España. Con una causa abierta aquí, un juez español no tiene posibilidades de extraditar a los Maggio.

• El secretario de Transporteno pudo desconocer el affaire. ¿Nunca accedió a información sobre el tráfico de drogas? ¿O lo silenció?, se preguntan. Además de una investigación por defraudación al Estado por 52 millones, tiene un sumario en el que se averigua si junto con
Julio De Vido violó la ley al comprar de manera directa 13 locomotoras a una empresa japonesa y otra por pagar fuertes subsidios a las empresas ferroviarias y no haberlas controlado.
 

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