Aníbal Ibarra se prepara para asumir el sábado próximo la titularidad del Frente Grande, en reemplazo de Carlos Chacho Alvarez, en medio de la disputa interna sobre cumplir o no con la formalidad de divorciarse del radicalismo en el gobierno nacional.
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El jefe porteño recibió ayer en su despacho una delegación de frepasistas provinciales que ya le llevaron un documento redactado en ese sentido, para someter a votación en el encuentro partidario que resolverá la acefalía de la fuerza tras la renuncia del ex vicepresidente de la Nación. La silla quedó vacía, y Chacho anima tertulias en el bar El Oporto, apenas, ahora con más frecuencia, ya que le llegan las vacaciones en la Universidad de Quilmes, donde dicta cátedra.
El otro frepasista que será reemplazado el sábado en el Hotel Bauen es Alberto Flamarique, quien pasó a la clandestinidad dentro del Frepaso después de renunciar a la Secretaría de la Presidencia, cargo que le duró horas y dejó cuando Chacho huyó de la Casa Rosada. Flamarique agita ahora un Movimiento Todos por Argentina, sin lograr, por el momento, adeptos en masa, y sería reemplazado con segundo del Frente Grande por el intendente de Cipolletti, Julio Arriaga.
Los legisladores bonaerenses que estuvieron con Ibarra, encabezados por Eduardo Sigal, para armar los preparativos de la asunción, le pidieron que en el encuentro se vote «con claridad» la diferenciación del gobierno nacional. Atentos a las diferencias en esa cuestión, como mantienen Darío Alessandro y Rodolfo Rodil, partidarios de que los funcionarios menores, que del Frepaso, ocupan puestos en gobierno nacional se mantengan en carrera, aclararon que el eventual pronunciamiento «no significa que dejen sus cargos».
«Creemos que Fernando de la Rúa desde hace rato le ha dado un rumbo al gobierno que ya no tiene nada que ver con la carta de argentinos», que pregonó la Alianza en la campaña electoral, explicó Sigal, acompañado de Alejandro Mosquera y otros tres visitantes.
«En este encuentro, tenemos que resolver la autonomización de la gestión nacional, porque el Congreso nuestro tiene que marcar un rumbo desde el punto de vista político», reclamaron ante un Ibarra que asentía, pero resaltaba la diferencia entre convivir con el radicalismo en la Ciudad que en la Casa Rosada.
Después acordaron oponerse a nuevos ajustes y al recorte del incentivo docente, pero, por cierto, los frepasistas no cuentan con propuesta unificada sobre el rumbo económico del país.
Preparativos
Esa cuestión preocupa a Ibarra, quien cree que al asumir como presidente del Frente Grande, y así del Frepaso, no podrá obviar en su discurso la crítica situación. Por eso el jefe de Gobierno de la Capital convocó a sus economistas, Roberto Feletti, Eduardo Hecker y Arnaldo Bocco, entre otros referentes, para que intenten la redacción de medidas que se animaría a lanzar desde la tribuna del Bauen.
Después de ese acto, Ibarra piensa participar de otro al que convoca Federico Storani para la conformación de un reciclado de la Alianza con la participación del Frenapo (Frente Nacional contra la Pobreza, que pilotea la CTA) y nuevos aliados, dicen. Los preparativos para que Ibarra se consagre reemplazante de Chacho pronostican la asistencia de 380 congresales que deberán elegir también la mesa nacional del FG que componen 21 miembros.
Ibarra, con esa consagración, que no lo haría pasar por elecciones internas ante la falta, por ahora, de otro contrincante, sumaría la presidencia del FG nacional a la que ya tiene del FG de la Capital, que le conduce su ladero Ariel Schifrin como vicepresidente, quien pasó a reemplazar del puesto a Darío Alessandro.
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