Fiscal pidió reclusión perpetua a banda. No convenció a Blumberg

Judiciales

El fiscal Pedro García pidió ayer la pena de prisión perpetua para Martín «el Oso» Peralta y otros seis integrantes de la banda acusada de haber secuestrado y asesinado a Axel Blumberg, hace más de dos años. Además, acusó a los otros nueve imputados en la causa, para quienes pidió penas de entre los 2 y 18 años de prisión.

García solicitó también al Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 de San Martín que se investigue la posible comisión de delitos de acción pública por parte de los fiscales que instruyeron el caso Blumberg, Jorge Sica y su jefe Pablo Quiroga (ver vinculada).

Si bien se había especulado con la posibilidad de que el subcomisario Daniel Graviña, uno de los dos policías federales acusados de encubrimiento, quedara hoy absuelto por falta de acusación, a diferencia de lo que hizo la querella, el fiscal sostuvo la imputación y le pidió dos años de prisión en suspenso. La misma pena pidió para el ex jefe de la División Antisecuestros de la Policía Federal Juan José Schettino.

El criterio del fiscal generó la disconformidad de Juan Carlos Blumberg: «Cuando el fiscal le dice a uno que lo va a acompañar en todo, pero después bajan penas y piden penas en suspenso, hay un doble discurso», se quejó el ingeniero.

El pedido de pena máxima fue para los mismos siete imputados que la querella solicitó el martes pasado la prisión perpetua y que tuvieron participación del secuestro seguido de muerte de Blumberg: el líder Peralta; José «el Negro» Díaz; su hermano Carlos Díaz; las mujeres de estos últimos, Andrea Mercado y Vanesa Maldonado; Sergio Miño y Mauro Maidana.

García consideró al «Oso» Peralta como «el jefe, el organizador de la banda, una especie de `pope'», que «mutó de su vieja modalidad de robar autos a secuestrar gente».

Con José Díaz, a quien sindicó como «el autor material del asesinato de Blumberg» pese a que el imputado lo negó en la audiencia, fue más duro al asegurar que era « impresentable» e « irrecuperable», y que cuando declaró ante el tribunal fue «soberbio y altanero».

Al igual que en otras jornadas del juicio, el mayor de los hermanos Díaz se mostró desafiante en un par de cruces de miradas con el ingeniero Juan Carlos Blumberg e incluso se rió en varios tramos del alegato del fiscal.

El fiscal valoró como un importante elemento probatorio las confesiones que varios integrantes de la banda realizaron frente al fiscal Sica cuando fueron detenidos en abril de 2004. También se refirió a los otros tres secuestros extorsivos atribuidos a la misma banda en este debate que fueron el de Ana María Nordmann, concretado entre el 8 y el 15 de noviembre de 2003, y los dos realizados en simultáneo con el de Blumberg: Víctor Mondino la madrugada del 20 de marzo de 2004 y el empresario Guillermo Ortiz de Rosas, entre la noche del 21 y la madrugada del 22.

García luego solicitó 18 años de prisión para Analía Beatriz Flores, la mujer de «el Oso», a quien calificó como «la primera dama de la banda» y le atribuyó el rol de haber cuidado a Nordmann durante su cautiverio y el de ser «la administradora del dinero que la banda obtenía de los rescates».

Si bien llegó a juicio también acusada por los secuestros de Mondino y Ortiz de Rosas -no por el de Blumberg-, García pidió ayer que Flores sea absuelta por su participación en esos dos hechos al no haber surgido en el debate elementos probatorios que lo acrediten.

En relación con el presunto reducidor de autos Jorge Daniel Sagorsky y el mecánico Pablo Díaz, solicitó las penas de siete y tres años de prisión, respectivamente, al considerarlos miembros de la asociación ilícita liderada por Peralta.

Para el comisario Juan José Schettino, ex jefe de la División Antisecuestros de la Policía Federal, y Graviña, ex segundo jefe de la Comisaría 23ª, García pidió dos años de prisión de ejecución condicional y en el caso del segundo de los imputados, criticó a la querella que ayer desistió de acusarlo y a sus defensores, Juan Martín Cerolini y Marcelo Rochetti, por haber dicho por televisión que él no los iba a acusar.

Schettino y Graviña están acusados de no haber dado en tiempo y forma al fiscal Sica datos que obtuvieron a 48 horas del crimen para incriminar y localizar a Peralta.

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