La Corte Suprema continúa con la crisis interna que le impide resolver sentencias clave para el país: pesificación o no de los créditos hipotecarios, resolución del problema institucional a partir de la asunción de dos intendentes en la ciudad de San Luis y las facultades constitucionales que se arrogó el Congreso para dictar la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Con la ausencia de Eugenio Zaffaroni -de viaje acompañando a Cristina Kirchner en España-y sin la incorporación de Carmen Argibay, todavía en la Corte Internacional de la Haya -se dice que recién asumirá en marzo-, le es complicado a Enrique Petracchi imponerse como presidente de un tribunal que dista de estar a tono con las delicadas cuestiones que tiene para resolver. Pero, además, porque la señal enviada a los jueces supremos por el juicio político que avanza decididamente en la Cámara de Diputados contra Antonio Boggiano no es la mejor para resguardar el ámbito recoleto que debiera imperar en el más alto tribunal del país.
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• La sentencia pesificadora del caso
• Ni siquiera la Corte Suprema logra aglomerar la voluntad de los jueces de primera y segunda instancia, para ratificar la decisión de declarar constitucional la pesificación de los depósitos bancarios.
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