19 de julio 2006 - 00:00

La madre de Axel Blumberg cargó contra fiscal y Policía

La madre de Axel Blumberg, ayer, acompañada de dos mujeres durante un cuarto intermedio del juicio oral por el secuestro de su hijo, donde declaró que se sentía «ingenua» por haber dado aviso a la Policía de la captura del joven.
La madre de Axel Blumberg, ayer, acompañada de dos mujeres durante un cuarto intermedio del juicio oral por el secuestro de su hijo, donde declaró que se sentía «ingenua» por haber dado aviso a la Policía de la captura del joven.
«Mi nombre es María Elena Usonis. Nunca robé, porté armas, falsifiqué, ni maté. Soy la madre de Axel Blumberg, vilmente asesinado el 23 de marzo del año 2004 por una banda de delincuentes.» Fue un relato dolido. Furioso. Entre llantos y reproches, la figura de esa mujer, en apariencia frágil, se hizo enorme. Sus palabras enmudecieron al mismo silencio.

Despaciosa, la madre de Axel Blumberg se levantó de su lugar y dos años después del artero crimen se enfrentó cara a cara con los secuestradores y asesinos de su hijo.

«Debían estar en prisión por delitos cometidos con anterioridad. En el asesinato de mi hijo hay muchos más culpables que los aquí presentes», fue el primer reproche que ayer escuchó el Tribunal Oral Federal N°2 de San Martín.

La cuarta jornada del juicio oral por el crimen de Axel estuvocargada de dramatismo y tensión. Empezó con la declaración de la madre del joven. Le siguió la precisa y conmovedora crónica de Ana María Nordmann y su marido, Eduardo Karavías, secuestrados cuatro meses antes que Axel. Pero la bronca y la impotencia se instaló cuando el tribunal reprodujo durante media hora los «aprietes» de los secuestradores para hacerse del dinero del rescate. Escuchar las «escuchas» fue el peor momento (ver aparte).

Pasadas las 9.30, Usonis se soltó de la mano de Steffi, la novia de Axel, y ocupó el centro de la sala donde se desarrolla el juicio por el crimen de su hijo. Desde allí lanzó las duras acusaciones que podrían terminar con la carrera del fiscal Jorge Sica. Y desde ese lugar sentenció también que no habría habido caso Blumberg si los jueces Gabriel Cavallo y Jorge Ballestero no hubieran archivado las investigaciones contra dos de los acusados: Martín «el Oso» Peralta y el reducidor de autos Daniel Sagorski.

La mujer aseguró que los secuestradores «torturaron psíquica y físicamente» a Axel, y calificó a los asesinos de su hijo como «psicóticos irrecuperables que no tienen la ley en la cabeza» y que la muerte de su hijo se podría haber evitado si el sistema judicial hubiera detenido a la banda antes del secuestro. «Hoy Axel y yo estamos muertos», remató.

Visiblemente contrariada, la madre de Axel, con su declaración impresa en varias hojas y sin permitir preguntas, recordó la odisea que vivió a lo largo de la semana en la que su hijo estuvo cautivo.

Apesadumbrada, recordó aquel primer encuentro con el fiscal Sica horas después del secuestro de su hijo. El tribunal siguió con atención el relato del momento donde ofreció al fiscal «toda la ayuda que pudiera necesitar para recuperar» a su hijo.Ya que la empresa en la que trabajaba Liliana Lemme -madre de la novia de Axel- había puesto a disposición de la familia (con cargo económico incluido) todo el apoyo logístico, estratégico y de alto nivel técnico con el que cuenta para su seguridad.

  • Rechazo

    Según describió, el fiscal rechazó la oferta porque «la fiscalía contaba con altísimos elementos técnicos dado que trabajaba en equipo con la SIDE y por lo tanto disponía de todo lo necesario para manejar el caso».

    Y acongojada se confesó ingenua por recurrir a la Policía y a la Justicia: «¡Qué ingenuidad la mía, llamar a la Policía para que encuentren a mi hijo!», se lamentó. Esta vez no hubo sonrisas desafiantes de los acusados.

    La madre de Axel remarcó que en varias oportunidades le preguntó al fiscal Sica cuál era su estrategia para resolver el caso. A lo cual le contestó que, a diferencia de la anterior fiscal que era partidaria de pagar y después «recuperar al secuestrado», su equipo se movía con el principio de «no pagar» nunca los rescates.

    «La idea era, de esa forma, cortar el pago y rápidamente llegar a los captores. Cuando le volvimos a preguntar si esa estrategia podía fallar si la banda no veía al cobrador, él respondió que muchas veces, cuando llega la Policía, los captores deciden abandonar a la víctima y escapar», recordó. Y detalló que el fiscal le aseguró que contaba con apoyo policial y le dijo que se quedara tranquila porque la DDI de San Isidro le iba a dar apoyo con helicópteros con rayos láser para garantizar el éxito de la operación.
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