Raúl Villarreal (centro), ex mano derecha de Omar Chabán, recibió ayer insultos y huevazos de familiares de las víctimas a la entrada del Palacio de Justicia. Negó con sus gestos durante la audiencia haber sido quien se encargaba de la seguridad de Cromañón.
Las lecturas de las declaraciones durante la etapa de instrucción, en el juicio por el incendio de Cromañón, que investiga las responsabilidades de 15 imputados en las muertes de 194 personas, le propiciaron ayer un nuevo dolor de cabeza al ex jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra.
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Habiendo ya sufrido políticamente con su destitución, en marzo de 2006, Ibarra fue ahora involucrado directamente con el ex gerenciador del local bailable, Omar Chabán, cuando en medio de la lectura de los dichos del líder de Callejeros, Patricio Fontanet, se consignó que éste había escuchado de un compañero de la banda que Chabán había dicho «que gracias a mi amigo Ibarra, pude levantar este proyecto (aludiendo al boliche de Once)».
La persona de la cual Fontanet escuchó esa frase era un joven de nombre Sebastián, asistente del saxofonista del grupo, Juan Carbone.
Según declaraciones anteriores del propio Chabán, el ex gerenciador del local bailable «jamás se había cruzado» con el ahora legislador de Diálogo por Buenos Aires.
De todas formas, y tras una clausura de otro de los boliches (Cemento) que gerenciaba el principal acusado bajo el primer gobierno ibarrista, el empresario nocturno participó de una protesta frente a la Jefatura capitalina, con lo cual se le dio la chance de conocer al ex mandatario.
En la cuarta jornada del juicio que comanda el Tribunal Oral en lo Criminal 24, conformado por Marcelo Alvero, Cecilia Maiza y Raúl Llanos, se leyeron también las declaraciones del manager de la banda de rock, Diego Argañaraz, quien certificó que Chabán le mintió. Argañaraz dijo, en su momento, que consultó con Chabán acerca del incendio que había habido con otra de las bandas que tocaban en el boliche (Jóvenes Pordioseros) días previos al 30 de diciembre de 2004. «Me dijo que se había enganchado una cañita en la ventilación. Que el techo era ignífugo», remarcó.
Con la misma camisa de jean que había llevado en su debut ante el Tribunal, y a diferencia de la primera audiencia en donde se lo vio todo el tiempo con la mirada fija puesta en el suelo, Chabán se dedicó a tomar apuntes de lo que se leía. En por lo menos tres ocasiones, comentó el desarrollo de las lecturas con su abogada, María Paz Trevino, mientras que su otro abogado, Pedro D'Attoli, permanecía atento.
Sin la presencia de Fontanet, el banquillo de los acusados se completó con Raúl Villarreal, ex mano derecha del empresario nocturno, el escenógrafo del grupo musical, Daniel Cardell, el saxofonista Carbone y los ex agentes policiales implicados por supuesto cohecho activo, Miguel Angel Belay y Carlos Díaz.
Cuando en la lectura de la declaración de Argañaraz, el manager de la banda afirmó que «la seguridad estaba toda a cargo de Villarreal», el ex íntimo de Chabán lo negó con la cabeza y hasta con una mueca de sonrisa, lo cual generó el malestar de los padres de víctimas presentes.
En tanto, otro de los pasajes más sobresalientes de la jornada fue cuando se escuchó de la secretaria del Tribunal que Fontanet había declarado que «el hijo de Raúl Bonomini (uno de los padres que se encuentran procesados por amenazas, entre otros, a Ibarra) era de llevar siempre bengalas a los shows de Callejeros». El hijo de Bonomini, Sebastián, es una de las 194 víctimas.
«La habilitación del lugar no la conocía. Jamás dejamos pasar bengalas. Pero si yo veía a alguien en medio del recital con ellas, no podía dejar de tocar y bajarme a trompearlo. Después de todo, las bengalas siempre fueron comunes en el ambiente del rock», completó Fontanet.
Insultos
La audiencia comenzó a las 10.20, y los jueces se tomaron un receso de 15 minutos a las 12. A las 13.40 hubo un cuarto intermedio que finalizó a las 15, con la lectura de los dichos del líder de la banda. Durante la entrada de Villareal al Palacio de Justicia, padres de víctimas lo insultaron y le arrojaron huevos que, aunque no dieron en el blanco, estuvieron muy cerca.
Justo después de que los magistrados finalizaran formalmente con la reunión, los familiares presentes repitieron tres veces el ya clásico «¡Por los chicos de Cromañón, Justicia!».
A la salida de Tribunales, en tanto, una madre de las víctimas, Silvia Bignami, denunció el robo de su celular de su casa ayer por la madrugada. «Había de todo para llevarse y sólo se llevaron el celular. Se ve que somos peligrosos para algunas personas», disparó.
Para la semana que viene se prevé comenzar a analizar los peritajes arquitectónicos del lugar del desastre y recién luego de esos intercambios de prueba, los testigos empezarán a declarar por orden alfabético. En la lista del Tribunal hay 350 testigos, entre sobrevivientes, policías, empleados y funcionarios.
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