La Corte Suprema de Justicia dio ayer una señal clara del pensamiento de su nueva composición. Ratificó, al tratar el caso del asesinato del general chileno Carlos Prats, la doctrina de que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles. La medida, esperable, anuncia el tratamiento que el tribunal les dará a los pedidos de reapertura de juicios a ex militares beneficiados por las anuladas leyes de Punto Final y Obediencia Debida.
Dejá tu comentario