El juicio por el atentado a la AMIA podría derivar en un escándalo que afectaría más a la delicada imagen internacional que se tiene sobre la Justicia argentina. Ayer, los jueces del tribunal oral decidieron apartar del caso a los fiscales que instruyeron la investigación por «parcialidad». Prácticamente, fueron acusados de haber consentido el pago que la SIDE le hizo al reducidor de autos Carlos Telleldín para que confesara. La decisión generó revuelo: las dos organizaciones que representan a la comunidad judía entendieron que la medida del tribunal beneficia a los acusados y la calificaron de arbitraria.
Tanto la AMIA como la DAIA respaldaron lo actuado por los fiscales y anunciaron que podrían retirarse del juicio. Hasta evalúan recusar a los jueces, algo que obligaría a realizar un nuevo juicio.