El agua oxigenada es un elemento de curación que la mayoría de las personas tienen en sus casas. Sin embargo su uso en el hogar puede ir mucho más allá que el curativo, como el de desodorante, blanqueador y desinfectante.
El agua oxigenada no daña el medio ambiente, además de no representar peligro para bebés ni para mascotas. Cómo usar a esta gran aliada.
Cómo aprovechar al máximo el agua oxigenada
El agua oxigenada es un elemento de curación que la mayoría de las personas tienen en sus casas. Sin embargo su uso en el hogar puede ir mucho más allá que el curativo, como el de desodorante, blanqueador y desinfectante.
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Conocida químicamente como peróxido de hidrógeno, es un compuesto líquido incoloro. A nivel molecular, se diferencia del agua por un átomo extra de oxígeno, lo que le confiere propiedades oxidantes, la cual es utilizada en concentraciones variadas para fines médicos, como desinfectar heridas y cortes menores, y en industrias para blanquear papeles y textiles.
Si lo que buscás es desinfectar superficies, se puede usar el agua oxigenada al 3%, que es la que venden en las farmacias. Podés ponerla en un envase con atomizador y aplicar directamente sobre la superficie.
En el lavado de la ropa, el agua oxigenada puede quitar las manchas y blanquear la ropa; sólo hay que agregar una taza al ciclo de lavado.
Y para áreas como el baño, el agua oxigenada puede ayudar a limpiar y desinfectar. Sólo debés aplicar directamente sobre la zona afectada, dejar reposar por al menos 10 minutos y luego cepillar.
El agua oxigenada no debe combinarse con ciertos productos debido a reacciones químicas peligrosas que pueden liberar gases tóxicos o causar incendios. Entre estos productos se incluyen:
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