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25 de marzo 2026 - 16:00

El asteroide que contiene componentes genéticos básicos para la vida

Este descubrimiento cuenta con moléculas que cumplen un rol importante en el almacenamiento y la transmisión de información en los seres vivos.

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Los científicos plantean que los ingredientes esenciales para la vida estuvieron disponibles en el Sistema Solar antes de la aparición de los primeros organismos.

La investigación científica volvió a colocar a los asteroides en el centro del debate sobre el origen de la vida, dado que un análisis reciente confirmó que fragmentos del asteroide Ryugu contienen las cinco nucleobases esenciales que forman parte del ADN y del ARN.

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El equipo liderado por Toshiki Koga publicó los resultados en la revista Nature Astronomy, con un estudio que plantea que los componentes químicos necesarios para la vida podrían haberse originado en el espacio y haber llegado a la Tierra, a través de cuerpos celestes. Esta hipótesis refuerza teorías previas sobre el aporte externo de materia orgánica en etapas tempranas del planeta.

El hallazgo incluye el conjunto completo de nucleobases, lo que marca una diferencia respecto de análisis anteriores que solo detectaban compuestos aislados.

Se encontraron cinco piezas relacionadas con biología molecular:

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Qué es un asteroide

Los asteroides forman parte del Sistema Solar como cuerpos rocosos de distinto tamaño. Estos objetos orbitan alrededor del Sol y pueden contener materiales primitivos, que se formaron en las primeras etapas del sistema planetario. Su composición permite estudiar procesos químicos que ocurrieron antes de la aparición de la vida.

Los asteroides carbonáceos presentan un interés particular para la ciencia, ya que contienen compuestos orgánicos que pueden vincularse con reacciones químicas asociadas al origen de la vida. Los investigadores analizan estos materiales para reconstruir condiciones prebióticas.

Los estudios sobre meteoritos también aportan evidencia complementaria. Las muestras de los meteoritos Murchison y Orgueil contienen las mismas nucleobases detectadas en los asteroides, lo que sugiere una distribución extendida de estos compuestos fortaleciendo esta coincidencia de la idea de una presencia generalizada en el Sistema Solar.

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Ryugu: el asteroide de la misión Hayabusa-2

La misión Hayabusa-2 permitió obtener muestras directas del asteroide Ryugu, mediante una sonda japonesa que recorrió más de 300 millones de kilómetros para alcanzar este cuerpo, de aproximadamente 900 metros de diámetro. El operativo logró recolectar fragmentos que suman poco más de 5 gramos.

El material llegó a la Tierra en 2020 bajo condiciones controladas (como nunca estar expuestas al ambiente terrestre) lo que descarta contaminación y asegura la autenticidad de los compuestos analizados. Esta característica otorga solidez a los resultados científicos.

El primer estudio publicado en 2023 detectó uracilo en los fragmentos Y el análisis más reciente confirmó la presencia del conjunto completo de nucleobases en las dos muestras recolectadas. Esta verificación amplía el alcance de las investigaciones previas.

El análisis químico incluyó la relación entre nucleobases y amoníaco. Los científicos detectaron una correlación que no coincide con los modelos conocidos de formación, lo que abre la posibilidad de mecanismos distintos en el origen de estas moléculas por lo que se introducen nuevas preguntas en el campo de la química espacial.

asteroide cerca de la Tierra

Implicancias para el futuro de la ciencia

La comunidad científica interpreta estos resultados como un avance significativo en la comprensión del universo. Los especialistas sostienen que los ingredientes básicos necesarios para la vida podrían encontrarse en distintos entornos del Sistema Solar, lo que amplía el panorama sobre el origen de los procesos biológicos.

Esta perspectiva refuerza la posibilidad de que mecanismos similares se desarrollen en otros puntos del cosmos y abre nuevas preguntas sobre cómo pudieron formarse los primeros componentes de la vida.

Las muestras obtenidas en los asteroides Ryugu y Bennu aportan datos concretos que fortalecen la teoría de la panspermia suma respaldo a partir de las evidencias recientes, hipótesis que propone que los elementos esenciales para el surgimiento de la vida llegaron a la Tierra, transportados por impactos de asteroides y meteoritos.

Al mismo tiempo, las diferencias detectadas entre ambos materiales permiten analizar entornos químicos diversos: los investigadores identificaron variaciones en la proporción de nucleobases vinculadas con la cantidad de amoníaco presente en cada cuerpo celeste.

Los avances obtenidos gracias a las misiones Hayabusa-2 y OSIRIS-REx también impulsan nuevas líneas de investigación orientadas a comprender cómo se formaron moléculas biológicas fuera de la Tierra y de qué manera surgieron los componentes fundamentales de la vida.

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