Viajar con chicos suele obligar a negociar bastante: cuánto caminar, qué hacer y cómo llenar un día sin que alguien se aburra a mitad de camino. En Córdoba, hacer turismo en familia puede ser más simple, porque varias localidades tienen paseos que no dependen de una sola actividad ni están pensados para una edad puntual.
Los cinco lugares elegidos no se parecen demasiado entre sí, y eso juega a favor cuando viajan varias generaciones juntas. La selección apunta a lugares donde se puede cambiar de plan sin hacer grandes traslados y sin que toda la jornada gire alrededor de una actividad infantil.
Villa General Belgrano es una alternativa ideal para conocer lugares con un aspecto europeo, sin descuidar las actividades para entretener a la familia.
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Villa General Belgrano
En Villa General Belgrano, el paseo empieza antes de entrar a ningún lado. El centro conserva la huella de los inmigrantes alemanes, suizos y austríacos que llegaron desde la década de 1930, algo que todavía se ve en las construcciones de madera y en la estética alpina de muchas fachadas. Esa diferencia ya vuelve distinta una caminata por sus calles.
La Torre del Reloj le pone un objetivo interesante al recorrido: 98 escalones en caracol llevan hasta un mirador de 23 metros. A unas cuadras, el Paseo de los Arroyos cambia escaleras por agua y sombra junto a los cursos que atraviesan la localidad. Son dos caras del mismo pueblo y ninguna depende de un rincón armado exclusivamente para chicos.
Villa Carlos Paz
Villa Carlos Paz tiene la parte ruidosa que cualquiera espera: parques de entretenimiento, teatros, aerosilla y movimiento alrededor del lago San Roque. Pero la ciudad no se termina ahí. El Parque Estancia La Quinta baja bastante ese ritmo, con un predio al aire libre donde quedaron rastros del paso jesuita y de los pueblos que habitaron el lugar mucho antes.
Carlos Paz es una alternativa ideal en verano o invierno, con actividades para la familia en cualquier estación.
Carlos Paz Vivo
Dentro del parque funciona el Museo Arqueológico Numba Charava, con más de 1.000 piezas. Afuera quedaron morteros, conanas y una antigua cantera, mientras los senderos atraviesan un área arbolada y llegan hasta un balcón sobre el río San Antonio. La historia no está encerrada únicamente detrás de una vitrina, sino repartida por buena parte del predio.
Falda del Carmen
Falda del Carmen cambia por completo el tipo de salida. A unos 10 kilómetros está la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, un centro científico del Observatorio Astronómico de Córdoba que también recibe visitantes. La cúpula principal guarda un telescopio de 1,54 metros de diámetro, uno de esos datos que deja de sonar abstracto cuando el instrumento está enfrente.
El recorrido entra a esa cúpula y muestra cómo funciona el telescopio y qué trabajos se realizan en la estación. También existen visitas nocturnas y, cuando el cielo acompaña, observaciones desde el predio.
La Cumbre
La Cumbre tiene un clásico que se entiende apenas se mira hacia el cerro La Viarapa. Allí está el Cristo Redentor, una figura de siete metros levantada en 1954 y visible desde distintos puntos del pueblo. Un sendero marcado llega hasta la cima, desde donde la vista se abre sobre la localidad y las Sierras Chicas.
Después de las sierras, la historia aparece de otra manera. En Cruz Chica está la Casa Museo de Manuel Mujica Lainez, mientras que el Museo de Motos y Bicicletas Antiguas reúne vehículos de distintas épocas. Son lugares muy diferentes entre sí, algo que le da a La Cumbre bastante más que caminatas y paisajes.
La Falda
La Falda muestra dos caras bastante distintas. Una está en el Complejo 7 Cascadas, armado alrededor de siete caídas artificiales alimentadas por el río Grande de Punilla. Además de las piscinas, tiene toboganes y una plaza para niños, por lo que es el lugar que apunta directamente a la diversión para todas las edades.
La otra cara tiene más de un siglo de historia. El Hotel Edén abrió en 1898, atravesó sus años de mayor esplendor durante la primera mitad del siglo XX y cerró como alojamiento en 1965. Por allí pasaron desde Albert Einstein hasta Rubén Darío y presidentes argentinos; actualmente, el edificio también alberga el Museo del Cine “Qué Dúo”, con distintas piezas de colección.