Los juegos sensoriales son fundamentales en los primeros años de vida.
Gentileza - Almipro
Los chicosaprenden desde el primer día a través del contacto con texturas, sonidos, colores, aromas y sabores. Su manera de conocer el mundo nace de la curiosidad y la experimentación constante. Ya desde antes de hablar, leer o escribir, su cerebro se organiza gracias a estas experiencias.
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Por eso, el juego sensorial es fundamental durante la infancia. Esto no necesita materiales costosos ni estructuras complejas. Se puede hacer en la casa, en la plaza, con agua, tierra, telas, comida o juguetes. Lo importante es permitirles explorar a su ritmo.
Qué es el juego sensorial y por qué es importante para el desarrollo
El juego sensorial incluye cualquier actividad que acerque a los chicos a nuevas sensaciones, mediante la vista, el oído, el tacto, el gusto o el olfato. Entonces, a través de estas experiencias, es que el cerebro crea conexiones que favorecen la creatividad, la comprensión del entorno y el equilibrio emocional.
Cuando los chicos manipulan los distintos materiales, sienten su temperatura, observan sus colores o escuchan los sonidos, están practicando habilidades que más adelante intervienen en su habilidad para la lectura, la concentración, la motricidad fina y la resolución de problemas. Además, los ayuda a soportar la frustración y a desarrollar confianza en sí mismos mientras descubren lo que pueden hacer.
6 juegos sensoriales para hacer en casa
Entre los mejores juegos sensoriales para hacer desde casa, están:
Dibujo en la espalda
Se turnan para hacer dibujos con el dedo sobre la espalda de la otra persona. Quien recibe el dibujo intenta adivinar qué forma es. Es una actividad que afina la percepción del tacto y fortalece el vínculo.
Veo veo con objetos del entorno
Se puede jugar en la casa, en la vereda o en un libro con dibujos. Se elige un objeto y se dan pistas hasta que el otro lo identifica, favoreciendo la observación y la atención visual.
Sonidos con frascos o recipientes
Se arman maracas con arroz, porotos, azúcar o moneditas dentro de envases cerrados. Depende lo que pongas adentro, se produce un sonido distinto que incentiva la curiosidad.
Degustación guiada
Se ofrecen alimentos de distintos sabores en pequeñas porciones: dulce, salado, ácido o amargo. Se invita al chico a nombrar sabores, colores o texturas. Pero no se lo obliga a comer nada, sólo se prueba y se conversa sobre la experiencia.
Aromas para adivinar
Con los ojos tapados, se presentan olores como: café, hierbas o frutas. La consigna es reconocerlos o describirlos, lo que ayuda a prestar atención a las sensaciones que muchas veces pasan desapercibidas.
Caja sensorial
Se elige un recipiente grande y se llena con elementos como arroz, algodón, papel picado, arena o agua. Despues se le agregan cucharas, vasos, autos o muñecos para que el chico explore libremente, sin instrucciones y creando su propio juego.
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