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22 de agosto 2026 - 12:00

Qué significa preferir la montaña antes que la playa en tus vacaciones, según la psicología

Los expertos encontraron un patrón que se repite entre quienes prefieren ir a lugares montañosos antes que estar sentados frente al mar.

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Los profesionales analizaron si hay una explicación detrás de esta elección.

Freepik

Elegir entre playa y montaña parece, a primera vista, una simple cuestión de gustos. Sin embargo, la ciencia también se interesó por entender por qué ciertos paisajes resultan más atractivos cuando llega el momento de cortar con la rutina y dedicar unos días únicamente a descansar.

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Las vacaciones cambian horarios, obligaciones y hasta la forma de ocupar el tiempo. En ese contexto, el destino elegido puede decir algo sobre el tipo de descanso que disfruta cada persona, aunque una preferencia por sí sola nunca alcanza para definir una personalidad.

Elegir uno sobre el otro da muchas señales de cómo es la persona.

Por qué algunas personas prefieren la montaña

La montaña suele atraer a quienes disfrutan de un ritmo más tranquilo, con menos gente alrededor y más oportunidades de pasar tiempo a solas. No necesariamente implica querer aislarse: muchas veces alcanza con tener la posibilidad de caminar, descansar o simplemente estar un rato sin demasiados estímulos.

Esa tendencia apareció en una investigación que comparó las preferencias por el mar y los paisajes montañosos. Las personas más introvertidas se inclinaban con mayor frecuencia por estos últimos, mientras las más extrovertidas mostraban una mayor preferencia por el océano.

El motivo también cambiaba según el plan. Cuando los participantes imaginaban unas vacaciones para socializar y compartir con otros, el mar aparecía con más fuerza. Si la idea era relajarse a solas, en cambio, la diferencia entre ambos destinos se reducía considerablemente.

Eso no significa que elegir la montaña convierta automáticamente a alguien en introvertido. La decisión puede depender del momento, la compañía o simplemente de lo necesario durante esas vacaciones. Para algunos también pesa la sensación de privacidad: una playa concurrida, el traje de baño y la exposición corporal pueden resultar incómodos, mientras un entorno más apartado ofrece otra forma de descansar.

No necesariamente el hecho de elegir la montaña por sobre el mar significa que una persona sea introvertida.

Cuáles son los beneficios de los espacios verdes

Pasar tiempo rodeado de árboles y vegetación no solo cambia el paisaje. El cuerpo también puede responder a ese ambiente: distintas investigaciones relacionaron el contacto con espacios verdes con menores niveles de estrés y una sensación de mayor calma después de períodos de mucha actividad o tensión.

También se observaron beneficios relacionados con el descanso y la salud física. Vivir cerca de áreas verdes o frecuentarlas se asoció con una mejor calidad del sueño y una presión arterial más baja. A eso se suma algo bastante cotidiano: estos sitios suelen invitar a caminar, moverse y pasar más tiempo al aire libre.

La mente parece agradecer ese cambio de escenario. Alejarse por un rato del tránsito, las pantallas y otros estímulos constantes puede ayudar a recuperar la atención después de una jornada exigente. En niños pequeños, algunos estudios encontraron además mejores resultados en pruebas de atención y memoria entre quienes vivían cerca de zonas con mayor presencia de vegetación.

Incluso períodos relativamente cortos pueden marcar una diferencia. Una investigación difundida por Harvard encontró que pasar entre 20 y 30 minutos en contacto con la naturaleza se relacionaba con una caída más pronunciada del cortisol, una hormona asociada al estrés. Ese efecto también puede encontrarse en un parque o un sitio arbolado, sin necesidad de viajar hasta una montaña.

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