Un vocero militar norteamericano presentó ayer una fotografía de Abu Ayyub al-Masri, el nuevo líder de Al-Qaeda en Irak. Afirman que la caída de su antecesor, Abu Mussab al-Zarqawi, debilitó severamente a la organización terrorista.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - En una nueva jornada de violencia, Estados Unidos presentó ayer fotos del presunto nuevo jefe de Al-Qaeda en Irak, mientras las autoridades iraquíes predecían «el principio del fin» de la red terrorista en el país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En Bagdad, el ejército estadounidense difundió la foto de un hombre al que presentó como el sucesor de Abu Mussab al-Zarqawi, muerto en un ataque aéreo el 7 de junio. Se trata de Abu Ayub al-Masri, alias «jeque Abu Hamza al-Muhajer».
La imagen, mostrada a la prensa por el portavoz del ejército norteamericano en Irak, general William Caldwell, presenta el rostro de un hombre bastante joven con bigote y una pequeña barba, ataviado con el gorro tradicional en la región.
En horas de la mañana, el consejero de seguridad nacional Muaffak al-Rubay, al presentar los documentos decomisados tras la muerte de Al-Zarqawi aseguró que «comenzó la cuenta regresiva para terminar con Al-Qaeda», y que éste es «el principio del fin» de la red terrorista. Mientras tanto, el plan de seguridad en Bagdad movilizaba más de 50.000 hombres por segundo día consecutivo.
Temor
«Los documentos incautados muestran el temor que siente Al-Qaeda hacia las fuerzas de seguridad iraquíes, revelan los lugares de presencia de sus jefes, su manera de dirigir la organización y sus vínculos con las bandas maléficas que buscan destruir al país», agregó. «Al-Qaeda también tenía dificultades en relación con el armamento y la propaganda», sostuvo.
Rubay comentaba un documento divulgado por la oficina del primer ministro, Nuri al Maliki, según el cual Al-Qaeda decía temer los efectos de la acción de seguridad lanzada contra ella y preveía aumentar las tensiones entre Estados Unidos e Irán mediante secuestros y asesinatos falsamente atribuidos a la República Islámica.
En una guerra cada vez más costosa, el Senado norteamericano aprobó ayer un presupuesto suplementario de emergencia de 94.500 millones de dólares, de los cuales 66.000 millones serán destinados a las operaciones militares en Irak y en Afganistán.
Voto definitivo
El voto del Senado, sucesivo al de la Cámara de Representantes realizado el martes pasado, es definitivo y la ley pasa ahora a la firma de George W. Bush.
Los nuevos fondos aumentan a 320.000 millones de dólares las sumas destinadas por el Congreso norteamericano a la guerra en Irak, y a 89.000 millones en el caso de Afganistán, según datos del centro de estudios parlamentario.
Esta es la novena ley de presupuesto suplementario de emergencia para financiar las operaciones militares de EE.UU. desde los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York.
Asimismo, la Cámara alta se pronunció con una aplastante mayoría contra una propuesta de retirada de las tropas estadounidenses en Irak de aquí a fin de año. Por 93 votos contra 6, el Senado descartó una enmienda que planteó el republicano Mitch McConnell, en una maniobra destinada a evaluar el apoyo recogido por una proposición en ese sentido que provenía de hecho del demócrata John Kerry, y que éste todavía no había sometido a votación.