Sharon había afirmado anoche que no estaban dadas las condiciones para que Arafat fuera a la cumbre de la Liga Arabe. Había exigido que proclamara «un cese el fuego en su lengua a su pueblo, así como la detención de la violencia». El premier afirmó asimismo que, en caso de un eventual viaje de Arafat a Beirut, Israel se reservaba el derecho de autorizar o no su retorno a los territorios palestinos si «durante su ausencia, se producen atentados terroristas».
Ante esta toma de posición, Arafat decidió no viajar a Beirut y quedarse en los territorios. En una declaración dada a conocer a última hora, la oficina de la Autoridad Palestina (AP) dijo que Arafat prefería «quedarse con su pueblo» y que temía que sino Israel lo impidiera regresar a los territorios. No obstante, la delegación palestina aclaró que el líder permanecerá comunicado con la cumbre vía satélite, a través de una gran pantalla.
«El gobierno israelí conoce lo que piensa Estados Unidos. La Liga Arabe sabe que el presidente
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