El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Assad llegó a la capital británica acompañado por su esposa, Asma al-Akhras, de origen sirio pero nacida en Gran Bretaña, y licenciada en informática en Londres.
Blair renovó su invitación a Siria para que reaccione con mayor firmeza frente a algunas organizaciones como Hamas y Jihad islámica, que en Siria tienen células activas.
"En Siria no tenemos grupos que apoyen al terrorismo", aclaró sin embargo Assad en la rueda de prensa que prosiguió a la cita de mandatarios.
"Lo que sí tenemos en la prensa son adeptos que representan a los palestinos que habitan en Siria y los palestinos tienen derecho a expresar sus opiniones", agregó el presidente sirio.
No obstante las divergencias, Blair afirmó que "el diálogo con Siria es el modo justo de proceder" y subrayó que como Gran Bretaña, Siria también suscribió la resolución de la ONU sobre Irak.
"Nuestra posición -precisó el primer ministro sobre Saddam- es estudiar atentamente el informe iraquí sobre los armamentos y dar la posibilidad de desempeñar su trabajo a los inspectores de las Naciones Unidas".
Durante el encuentro si realizó frente a Downing Street una manifestación de la que participaron centenares de personas, algunas en contra, y otras a favor del presidente sirio.
Dejá tu comentario